Después de subir la temperatura en ‘Kiki’ de Paco León y de galopar a caballo en ‘La novia’, dirigida por Paula Ortiz –galopes que le valieron una estresada nominación al Goya-, ahora el protagonista de ‘Tierra de Lobos’, esquiva bombas en la superproducción ‘Gernika’ y toca la guitarra en ‘No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas’, la nueva película de María Ripoll.

Anda de mudanza. Nos reunimos cerca de su casa, en plena sierra de Madrid. Escuchando el sonido de la naturaleza y ensombrecidos por cuatro chaparros secos, comienzo a charlar con Alex García. Lo admiro por su trabajo, poco reconocido, en ‘Kamikaze’ de Alex Pina, y por su energía sobre la escena en ‘El Burlador de Sevilla’, dirigida por Darío Facal, y quería saber cómo vive y siente la profesión, con sus luces y sombras. “Para mí interpretar es tener la posibilidad de modificar almas”, confiesa. Tras agotar las entradas para ‘Incendios’ en el teatro de La Abadía, este actor tinerfeño, necesitaba respirar aire puro para producir ‘El amante’ de Harold Pinter.

SP- Ahora presentas ‘No le eches la culpa al karma de lo que te pasa por gilipollas”, ¿le echas la culpa al karma de lo que te pasa por gilipollas?

AG- Me echo la culpa a mí. Es verdad que todo lo que haces, te vuelve de una u otra manera. Si generas cosas buenas, es más fácil que te lleguen cosas buenas. No sé si será el karma, pero sí hay una energía y puedes influir en que lo que te ocurra sea más o menos grave dependiendo de cómo lo afrontes. Ahí sí que creo que la gilipollez influye mucho.

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SP- ¿Qué tal el reto de cantar y tocar la guitarra?

AG- Fue un reto absoluto porque ni canto ni toco la guitarra. Me gusta complicarme los trabajos (ríe). Me lo preguntó María, le dije que no cantaba pero que si lo hacía el personaje, cantaría, que iba a hacer todo lo posible para parecerme a un cantante. Y creo que hemos creado un personaje que se entiende que tenga éxito, sobre todo viendo el panorama que hay hoy en día; muchos de los cantantes que triunfan son carismáticos, con buenas letras, o con buenas discográficas detrás.

SP- Es la tercera película que protagonizas con Verónica Echegui, ¿qué te aporta como actriz?

AG- Bastante, es muy concienzuda, muy trabajadora, intenta siempre que su trabajo y el del resto este a buen nivel y, como yo también tengo esa forma de trabajar, nos entendemos muy bien. Luego, trabajar con alguien que conoces tiene sus cosas buenas y malas, sabes sus entresijos y tienes más información que el resto del equipo. Hay que hacer un alto trabajo de generosidad y paciencia pero aun así, disfrutas muchísimo.

La prensa rosa no me cansa, es incómoda pero la asumo, estamos en un mundo muy cotilla

SP- Repasando las búsquedas en Google con tu nombre, los primeros resultados hablan de tu vida sentimental, ¿cansa la prensa rosa?

AG- Eso depende de la búsqueda de la gente, y nos habla de que estamos en un mundo muy cotilla que cada vez tiene más fácil el acceso a la vida de cualquier ser humano, lo que más interesa es el morbo, el cotilleo… y somos así por naturaleza. No me cansa, es incómodo pero lo asumo como tal, porque a mí a veces me cuentas historias de algún compañero y mi primer impulso es cuenta, cuenta… Luego me freno pero todos tenemos un cotilla dentro, al igual que todos tenemos un asesino dentro, pero decidimos no serlo.

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SP- Esta profesión está llena de luces y de sombras, ¿merecen la pena las luces?

AG- Supongo que sí, nadie quiere que le hagan daño. Encuentras compañeros que te enseñan mucho, personajes que te dan mucho placer, que hacen que te lo pases bien. Tiene que haber mucha curiosidad en un actor, yo la tengo y es lo que me engancha de esta profesión, es tan amplia… Sólo en el teatro tienes veinte mil formas de hacerlo, luego el cine, la televisión, se amplía tanto el abanico que a un ser curioso le acaban compensando los buenos días de trabajo, por la mayoría que suelen ser malos.

SP- ¿Cuáles son esas sombras?

AG- Las sombras son que te expones mucho, cada trabajo que hacemos se expone a la opinión de cualquier ser humano, al buen o mal día del crítico, a que tú mismo tengas un mal día y un director que quería trabajar contigo, te vea ese día y ya no le gustes.  Así de ingrato es. Y luego la parte de alfombras rojas y de nerviosismo de esta profesión, ni la comento, cada vez la gente sabe más los líos que tenemos, los datos de taquilla, por qué haces una película o no… Por eso, los actores tenemos que cuidarnos mucho, entre nosotros, la profesión en sí y exportarla como lo que es, una profesión maravillosa, que te da la oportunidad de acercarte al ser humano y conocer historias que de otra manera no conocerías, y transmitírselo al espectador. Tiene grandes luces y grandes sombras.

Hay que ser muy curioso para que te compensen los buenos días de trabajo, por la mayoría que suelen ser malos. Yo lo soy.

SP- ¿Qué es para ti interpretar?

AG- Interpretar es ser el hilo conductor de la historia que estás contando, al que le das tu cuerpo, tus sentimientos y tu alma durante tres horas o dos meses. Tienes la suerte de cambiar formas de pensar, emociones,… sabiendo que no siempre lo logras. Estas son mis máximas aspiraciones, que un día después de la función de ‘Incendios’, esto me ha pasado, alguien me diga que tiene una historia muy dura con su madre y que esta función ha hecho que la llame por teléfono y le diga algo bonito… No me pagan por eso. Tengo la posibilidad de modificar almas, empezando por la mía,… Esto es interpretar.

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SP- ¿Qué sensación te transmite el espectador de ‘Incendios’?

AG- La mejor que he tenido nunca en mi profesión. Nunca en una obra de teatro, por día, había recibido tanto feedback y tan profundo de los espectadores, es brutal. Al que menos le hace, le entretiene, y al que más, le cambia y le hace tomar conciencia del mundo en el que vivimos, le ayuda a entenderlo. Te habla de muchísimas cosas pero lo que a mí más me toca es el perdón. La función perdona al ser humano, nos perdona a nosotros mismos.

SP- ¿Qué has aprendido compartiendo escenario con Nuria Espert?

AG- Disciplina. Tiene una disciplina brutal, una generosidad enorme, he aprendido a escuchar a los directores, los tiene mucho en cuenta. En los tiempos libres trabaja y trabaja. Cortan para café, tú te vas a tomar un café y ella se queda estudiando. Y nos quejamos nuestra generación de que nos explotan y ellos vienen de compañías que tenían repertorio, funciones por toda España y no pasaban por casa en meses. Ahora no pasamos el fin de semana en casa y ya decimos, ¡quiero vivir! Porque el resto del tiempo de nuestra vida lo pasamos llenando nuestro cerebro de información innecesaria, nos cansamos y creemos que es por el trabajo, pero es porque perdemos mucho el tiempo en tonterías.

SP- Has sabido ganarte un hueco en el cine español, ¿qué hay de karma y qué de trabajo?

AG- De trabajo todo. Bigas Luna decía que de la carrera de un actor, el 70% era suerte. Yo creo que el 70% es trabajo. Tienes que tener suerte pero si no te pilla trabajando, te llega una oportunidad y ya no te viene otra. Me lo he tenido que currar mucho, como todo el mundo, como el que se levanta a las cinco de la mañana a repartir pan o el que construye una casa. A partir del trabajo y la constancia, llegan las oportunidades. Hace siete años, me hacían pruebas y no salían; en lugar de frustrarme, buscaba lo que fallaba en mí e intentaba mejorarlo. De hecho, sigo; todavía hago castings y no me cogen. Hay que  tener los pies en la tierra y ser conscientes de los fallos de cada uno. Ya conocemos los fallos que nos rodean y vienen por si solos, no los puedes controlar. Los únicos que puedo controlar son los míos, intento mejorar como actor y como persona, para a la hora de trabajar, tener más cosas que contar.

SP- Para eso también hay que vivir…

AG- Claro, si solo te limitas a trabajar, te pierdes el contacto de la vida. Cuanto más mejore como ser humano, más mejorarán mis interpretaciones, porque estaré más en contacto con lo que realmente nos mueve. Todo está lleno de pequeños matices y cuanto más conectado estés con la vida y contigo mismo, más fácil será encontrarlos.

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SP- ¿Qué es lo primero que intentas conocer de un personaje?

AG- Lo primero que intento sentir, más allá de lo que dice, es qué le pasa debajo de lo que dice. Eso es muy difícil, tardas mucho en encontrarlo. Pero a veces, hay esos primeros impulsos, que salen en la primera lectura, que no son malos y mola tenerlos ahí, apuntarlos, porque cuando estás perdido un mes después, lo miras y te sirven.

SP- Estrenaste a principios de septiembre la película ‘Gernika’ de Koldo Serra, ¿no es raro que nadie se hubiese atrevido antes a contar esta historia?

AG- Sí, pero, por otra parte, ¡hay tantas! Hay tantos momentos durante la guerra, durante nuestra historia, que tienen una película. Por el norte hubo muchas masacres parecidas a la de Guernica, con más víctimas, pero no tienen el cuadro detrás, tan visual y cinematográfico. Pocas películas se han hecho sobre la guerra civil española. Luego dicen que somos monotemáticos, pero no sabéis la de historias maravillosas que hay durante la guerra civil, tenemos una cantidad de Romeos y Julietas,… Y si nos vamos a la conquista española, cómo no se han hecho cientos de películas sobre nuestros conquistadores, que conquistaron medio mundo, tienen historias de anecdotario y de violencia, pero también de amor, que darían para trilogías enteras, películas de acción, históricas,… nos quedan muchas películas por hacer.

SP- ¿Sigues guardando tu primer cheque de 25 céntimos de AISGE?

AG- ¿Cómo sabes eso? Sí, guardo el primer cheque que es del cortometraje ‘Clases particulares’. El otro día me llegó uno de catorce euros –ya va subiendo- de ‘Seis puntos sobre Emma’ en Francia. Me hizo muchísima ilusión porque es la primera peli que hice que llegó a los cines.

SP- ¿En qué piensas cuando lo ves?

AG- Me conecta con mis principios, cuando trabajábamos sin pensar en lo que íbamos a cobrar, simplemente por amor al arte, porque todavía no tenías tantos problemas ni preocupaciones como nos vamos inventando, porque, en realidad, no todas son reales.

SP- En el relevo de 2012 de Fotogramas decías que tu sueño era seguir como estás y que la vida te fuese dando cosas, ¿sigue siendo ese tu sueño?

AG- Sí, y más cosas que me está dando. De hecho, por primera vez estoy intentando producir una función de teatro. Lo quiero hacer con calma, abarcando poco pero de la mejor manera, algo pequeñito pero bien hecho. Esto me lo ha traído la vida y espero que me traiga más cosas. Sigo abierto a los estímulos exteriores.

SP- ¿Y de qué obra se trata?

AG- Estamos produciendo ‘El amante’ de Harold Pinter, es la primera vez que lo digo, lo dirige Nacho Aldeguer y lo haremos en marzo. Eso es lo que hay seguro. Siempre he tenido ganas de crear cosas, hice un cortometraje hace años escrito y dirigido por mí, ‘Un día cualquiera’, donde había más ganas de contar algo que de dirigir, ese fue el error. Ahora me he rodeado de un buen grupo y dejo que dirijan otros porque sé lo difícil que es. Espero, dentro de unos años, poder estar hablándote de un proyecto mío que esté en las carteleras madrileñas.

Que no me diesen el Goya fue el no más tranquilizador que esta profesión me ha dado. Se acabó esa incertidumbre

SP- Otro sueño cumplido fue asistir a la gala de los Goya de la mano de tu madre, ¿qué se siente en esos instantes?

AG- Me encantó ver lo sabios que son mis padres. Una vez que estuvieron allí, les pareció que no era para tanto, que era una maravilla pero no era sano. Mi madre se preocupó, vio que casi no te da tiempo a comer, que estás todo el día recibiendo llamadas o de entrevistas, o de amigos, o del representante,… Luego, lo que se genera alrededor de los Goya, una madre, que tiene otras prioridades, va a los Goya y no entiende nada. Disfrutaron pero no ha sido donde mejor se lo han pasado de mi profesión, prefieren algún otro estreno a los Goya.

SP- ¿Cómo viviste esa noche?

AG- Es una experiencia maravillosa, la mejor plataforma que tenemos de vender el cine español, pero pasarlo dentro y estando nominado es una vorágine para la que hay que estar preparado. Lo disfruté en la medida de lo posible, cuando mis amigos me dijeron que habían llegado al hotel para la fiesta de después, fue una de las noticias más buenas del día, que mis padres estuvieran allí conmigo fue una gozada, un lujo. Y cuando no me lo dieron, fue uno de los respiros más grandes, el no más tranquilizador que me han dado en esta profesión. Como lo tenía claro, tenía la intuición -y con las porras de los Goya no me suelo equivocar-, quería ya que se dijera, que se acabase esa incertidumbre. Es una especie de laberinto que sólo tiene una salida, el cual deseas hacer pero que no puedes acelerarlo, tienes que comerte todos sus vericuetos. Menos mal que, afortunadamente, solo duró una semana, para otros empieza un mes antes. Estuve, por decisión propia, bastante ausente toda la previa de los Goya. Y sólo en esa semana, ya me estresé. No estaba preparado para tanto. Me fui, era el único tiempo de vacaciones y vine muy feliz. Estoy muy contento de haberlo hecho así.

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SP- ¿Cuál es el día más hermoso de tu vida?

AG- Hay varios. Uno de esos días fue cuando me dijeron que un familiar estaba sano de su enfermedad. Y luego, está por venir, creo. Los días más hermosos de mi vida, curiosamente, están más ligados a los amigos o familiares que a la profesión. Estoy aspirando a lograr mezclarlos y saber convertir un momento profesional en uno de los momentos más maravillosos de mi vida. De momento, por lo que sea, no lo ha sido, y mi profesión me llena mucho como ser humano pero me llena más la vida. Es un trabajo que me ocupa el 70% de mi tiempo pero viajando con amigos, con familia o con mi pareja he tenido los momentos más hermosos de mi vida.

En cinco días puedes hacer una peli que te cambie la vida y en dos meses rodar otra que no vea ni tu madre

SP- ‘La punta del iceberg’, ‘Kiki’, ‘Gernika’, ‘No culpes al karma…’, ¿da para tanto un año?

AG- Claro, da para estrenar. Casualmente, todas estas películas se han estrenado ahora. Para que te hagas una idea, mis días de rodaje de ‘Kiki’ fueron cinco. ¿Qué son cinco días en la vida de una persona? Luego lo que ha generado, que es lo bueno y lo malo de esta profesión. Hay pelis en las que he estado dos meses implicado hasta el cuello, y no han tenido nada de trascendencia, y en ‘Kiki’ voy cinco días, Paco hace que sea el rodaje más fácil que he tenido en mi vida y ha tenido una trascendencia increíble dentro y fuera de España. Nunca sabes. En cinco días puedes hacer una peli que te cambie la vida y en dos meses puedes hacer otra que no vea ni tu madre.

SP- ¿Cómo se presenta 2017?

AG- Vamos a estrenar ‘Karma’ y, de momento, ya tengo estrenadas todas las pelis. Ahora está ‘El amante’ e ‘Incendios’, que no es poca cosa. Cuando hago teatro, intento no hacer nada más, porque lo respeto mucho. También quería parar, venirme a la montaña, necesitaba un poco de desconexión.

SP- Muchas gracias, Alex, por tu tiempo y por acercarnos a la montaña, a la naturaleza.

AG- Gracias a vosotros. ¡Qué maravilla!