Dicen, los que la conocen, que Bilbao huele a mar. Catorce kilómetros la separan de la costa, pero su ría le da ese aroma salado y esas postales de canal. Cuentan, los que la disfrutan, que San Sebastián es perfección. Tiene playas, isla, montes y unos pintxos…

Un fin de semana basta para visitar dos de las capitales europeas más completas del panorama actual. Nuestro viaje comienza en Bilbao. Esta noble villa se ha esforzado mucho por resurgir, sobre todo en las últimas décadas. La revitalización de la ría y su apuesta por un entorno respetuoso con el medio ambiente han contribuido a ello. Estas dos rutas nos permitirán conocer lo más emblemático de la capital vizcaína.

Casco Viejo

Este itinerario nos adentra de pleno en los orígenes de la villa y en los comienzos de su zona comercial. La Plaza Nueva es el punto de partida. Lugar de encuentro de muchos bilbaínos, es la opción perfecta para ir de pintxos y txikiteo. Desde otra plaza, la dedicada al escritor Unamuno, podemos subir los 213 escalones de las Calzadas de Mallona para llegar hasta la Basílica de Begoña o continuar por la calle de la Cruz hasta el Museo Vasco, que nos sumergirá en la historia y costumbres de las gentes bilbaínas. Por la primera de las siete calles, llegaremos hasta el mercado cubierto más grande de Europa, el de la Ribera. A pocos metros, encontraremos la catedral de Santiago y caminando hacia el paseo del Arenal, toparemos con el Teatro Arriaga, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

 Ría de Bilbao o de Nervión

Esta ruta nos muestra algunos de los encantos que bordean la ría. Caminando por el Campo Volantín, llegaremos hasta el Puente Zubizuri, obra de Santiago Calatrava. Desde aquí podemos subir al Monte Artxanda en funicular y disfrutar de la mejor vista panorámica de la ciudad, incluidos su aeropuerto internacional y la desembocadura de la ría. Cruzando el puente y atravesando el Paseo de Uribitarte, llegaremos hasta el famoso Museo Guggenheim, símbolo definitivo del renacimiento de la ciudad. Continuaremos nuestro paseo hasta el Parque de Doña Casilda Iturrizar, uno de los más bonitos de la villa, para llegar después al Palacio Euskalduna.  A pocos metros encontraremos el Sagrado Corazón, estatua situada a cincuenta metros de altura. Continuando por Alameda Urquijo llegaremos hasta la catedral del fútbol español y uno de los estadios más apasionados del mundo: San Mamés.

¿Qué decir de San Sebastián? Futura Capital Europea de la Cultura, aúna todos los encantos posibles. Una ciudad completa y de paisajes variados que presume de monte, playa y también de isla. Dos itinerarios diferentes nos descubrirán los encantos de esta capital costera.

Casco Viejo y paseo de la Concha

Este recorrido comienza en la Parte Vieja donostiarra, en la plaza de la Constitución, cerca de la basílica de Santa María. A pocos metros se encuentra el puerto de la ciudad, que podemos recorrer para llegar al famoso Aquarium. De regreso al casco es recomendable degustar los variados pintxos que ofrecen los establecimientos de la zona y de los que tanto presumen los donostiarras. Los más andariegos pueden cubrir a pie el paseo de La Concha y los menos coger un autobús hasta El Antiguo para subir la loma del palacio de Miramar. Caminando por el paseo y la playa de Ondarreta llegaremos hasta el funicular que sube al monte Igueldo, desde donde podemos contemplar unas preciosas vistas de la ciudad y disfrutar del pequeño parque de atracciones que se esconde en la cima. Al bajar, seguiremos la costa hasta el Peine de los vientos.

Ensanche donostiarra

También conocido como área romántica, el ensanche donostiarra comienza en la desembocadura del Urumea. A través de esta ruta podemos recorrer el Boulevard y visitar la Casa Consistorial y la plaza de Gipuzkoa-San Sebastián. Paseando por la avenida de la Libertad llegaremos hasta la catedral del Buen Pastor. El centro es una buena zona para ir de compras, aunque también es recomendable subir en autobús hasta Miramón para descubrir el museo KutxaEspacio de la Ciencia.

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