Desde el primer instante en el que surgió la idea de dedicar este espacio a poner en común la experiencia de cuatro djs, cada uno con su estilo, forma de pensar y de afrontar una sesión, tuvimos claro quiénes serían los representantes en Granada. Bastó con echar una mirada al pasado y visualizar la evolución de la escena musical granadina en el ocio nocturno. C-System –Industrial Copera– y Carlos Díaz –Mae West– son el vivo reflejo de lo que ocurre en la ciudad de la Alhambra al ponerse el sol. Por sus manos pasan cientos de temas que tienen la capacidad de convertir una noche ordinaria en todo un recuerdo inolvidable. Y por sus cabezas decenas de sensaciones que solo se conocen al estar detrás de la cabina.

“La entrega del público, sus reacciones y el gran cariño que ofrecen son aspectos que agradeceré todo mi vida”, cuenta C-System de forma sincera. Esta conclusión es el resultado de una trayectoria que inició a los nueve años al recibir las primeras clases de piano y solfeo. Desde entonces la música es parte activa de su vida, aunque cada vez más orientada a la electrónica por influencia directa de su hermano, también dj. Una destreza innata para mezclar y ‘scratchear’ temas de Aux 88, Underworld o Scan-x a principos de la década del 2000, le valieron para conseguir un importante grupo de seguidores. En el 2007, al verse inmovilizado por una lesión de rodilla, inició una fecunda carrera como productor que le permitió ser ‘charteado’ por al mismísimo Dave Clarke. Años después entraría en contacto con los mejores representates de la escena electrónica al tomar la residencia de Industrial Copera, sala referente en el sur de España.

A partir de este momento C-System desarrolla una carrera centrada en el techno que le ha llevado por distintos países europeos y que ahora orienta hacia Morfogen, un espectacular Live Act en el que trabaja junto al también dj granadino Horacio Cruz. Pero ése no es el único género musical que domina, “un músico no puede ceñirse a un único estilo, le cerraría muchas puertas. En una sesión de cuatro o cinco horas toco muchos palos”, comenta C-System poco antes de ser cuestionado por la salud actual del techno: “La escena techno siempre está ahí, nunca dejan de aparecer nuevos djsen este estilo. Al ser un género underground no tiene tanta repercusión como sí ocurre con los sonidos de modas pasajeras”. Esta realidad se ve reflejada en Ibiza, donde fiestas como Carl Cox Recruits o Enter son dos de las que más seguidores atraen. Igual ocurre en los grandes festivales. Sus carteles siempre cuentan con algunas de las principales espadas de este estilo. Precisamente el fenómeno de los festivales es algo que toca de lleno a la profesión de pinchadiscos. Para Carlos Díaz estos macroeventos “afectan positivamente al sector ya que sirven de escaparate para buenos djs antes desconocidos, y el listón se pone cada vez más alto”

Al igual que C-System, Carlos Díaz también tuvo importantes influencias familiares en sus comienzos. En este caso fue su padre, que pasaba grandes espacios de tiempo escuchando vinilos, quien le inculcó la inquietud por la selección musical. “Mis primeras experiencias tuvieron que ver con la creación de megamixes totalmente caseros en radiocasetes de doble pletina ”, añade mientra destapa algunas risas. Años más tarde, con la ayuda de un buen amigo, comenzó a pinchar en La Gran Vida, un antiguo pub granadino. “En esta sala me ofrecí a poner música sin cobrar los días entre semana que no había dj. Quería aprender de cualquier manera”, destaca. Lo cierto es que Carlos no solo aprendió, sino que al poco tiempo pasó a residir otras salas como Guinnes, El Bribón de la Habana o Mae West Almeria, todas ellas en la costa almeriense. Era el comienzo de una importante carrera como dj que terminó por madurar a su vuelta a Granada con la residencia en Mae West, donde lleva siete años acudiendo a la cita con su público. “Ser dj en una sala tan grande y reconocida te abre la mente y deja aflorar tu creatividad. Es la oportunidad perfecta para crecer profesionalmente ya que tu trabajo es escuchado por miles de personas”, afirma Carlos Díaz. Pocos dudan de la importancia que tiene una residencia fija en el carácter y la técnica profesional de un disc-jockey. Para C-System, la residencia en Industrial Copera ha sido fundamental en su carrera: “Pinchar de forma fija en ‘la Copera’ me ha convertido en lo que soy. Me considero un fanático de los platos, y como residente tienes la posibilidad de mezclar durante mucha horas seguidas, aparte de conocer la nueva música y la técnica de los djs invitados a la sala”, comenta entusiasmado.

Otro de los aspectos positivos de una residencia habitual es experimentar con las producciones propias. “Suelo trabajar en mashups con los que consigo dar dinamismo y peculiaridad a mis sesiones. Al producir me decanto por el tech-house, es lo que más me llena a la hora de pinchar”, comenta Carlos Díaz, quien también toca sonidos comerciales durante sus sesiones. Este tipo de producciones, las más escuchadas en nuestro país, no atraviesan por su mejor momento. Así lo cree el dj de Mae West, que no duda en dejar claro que “música comercial no es sinónimo de mala música”, aunque tampoco duda en destacar que “el 80% de la música comercial de este tiempo es de baja calidad”. “Se intenta conseguir un trabajo rápido, fácil y pegadizo con el que engañar al público. Inventan ‘super estrellas’ en las que lo que menos cuenta es la música… Estamos en la época de las grandes campañas publicitarias que compram literalmente las emisoras de radio y listo”.

Este es precisamente uno de los aspectos negativos de la crisis. Las grandes industrias músico-culturales potencian aquellos trabajos y artistas que tienen asegurado el éxito de venta. C-System es bastante crítico al respecto y no ve con buenos ojos las nuevas corrientes que apuestan por djs “diseñados en campañas de marketing” para garantizar el triunfo. “Nunca creí que fuera bueno centralizar la industria en unos cuantos nombres, sonidos o estilos determinados, y menos ahora que esta tendencia está en pleno auge”. Pero lo peor, según apunta de nuevo C-System, es que “se está incitando a la cultura del desmadre donde lo que menos importa es la música y el largo trabajo de producción y selección que hay detrás”. Ambos djs coinciden en este tema. Pero no es en lo único. Los dos tienen compromiso con la profesión y aman una cultura que gana adeptos con los años. Su música no está vacía de sentimiento y así lo ponen de manifiesto en sus sesiones.

Granada está de suerte.