Hablar de Clara Lago es hacerlo de una actriz a la que hemos visto crecer en la gran pantalla. Comenzó con ‘Terca Vida’ con tan solo 10 años y con 12 ya tuvo su primera nominación a los Goya por ‘El Viaje de Carol’. Pero esa niña ha crecido y desde entonces no ha hecho otra cosa más que cosechar éxitos. Su nuevo trabajo, ‘Al final del túnel’, la ha puesto a prueba en el papel de madre sin embargo, sigue saliendo airosa porque “disfruta con su trabajo”.

Muchos la conocerán por su papel de Amaia en ‘Ocho Apellidos Vascos’, otros porque fue la olma del zapato de Mario Casas en ‘Tengo ganas de ti’ y otros por sus innumerables apariciones en series de éxito de la pequeña pantalla. La carrera de Clara Lago es meteórica como su personalidad. SPLUS MAGAZINE pudo tener unos minutos con ella y compartir un taxi que la llevaba de un lugar de la ciudad a otro para seguir trabajando. Sin descanso pero siempre manteniéndonos una gran sonrisa, como si el cansancio no formara parte de su vida.

SPLUS MAGAZINE: Hola Clara, enhorabuena ante todo porque estamos viendo que con cada papel te superas aún más. Tanto es así, que en ‘Al final del túnel’ además de tener un nuevo registro, has tenido de aprender a interpretar con acento argentino. Cuando echas la vista atrás, ¿analizas un poco tu proyección o te ves y piensas “esa soy yo”?

Clara Lago: (Ríe) Me ha costado, la verdad. Pensaba que me iba a costar menos porque todos hemos hecho alguna vez la broma de hablar con el acento argentino con los amigos porque es muy pegadizo, ¡pero sinceramente me ha costado bastante! Sentirte cómoda y que no estés pendiente sobre todo de cómo lo haces, teniendo la confianza necesaria en que lo estás haciendo de forma natural es lo más importante. Yo la verdad es que me lancé a la piscina desde el principio, hablando todo el rato en argentino. Además, contaba con una persona en la que confiaba, que era Mariela, una de las productoras de la película, en la que delegaba toda mi confianza y yo solo me tenía que preocupar por la parte interpretativa.

Lo importante es disfrutar de lo que haces al máximo ya que cuanto más lo disfrutas tú, más haces disfrutar a los demás cuando te ven.

SP: Y en cuanto a este punto que me comentas, ¿has notado esa diferencia en cuanto a nivel interpretativo se refiere con respecto a trabajos anteriores?

CL: Mi evolución yo creo que se debe también a la unión con el crecimiento como persona. Yo empecé tan chiquitita que ‘El viaje de Carol’ no tiene nada que ver con ‘Al final del túnel’ pero más allá del resultado – que considero que es muy difícil que uno mismo pueda juzgarlo-, las sensaciones que tienes con cada nuevo trabajo van variando, madurando…Lo que al principio me parecía un juego ahora lo disfruto pero de forma más profesional…y la verdad es que ahí sí veo la evolución. Lo importante como en cualquier trabajo es disfrutar de lo que haces al máximo ya que cuanto más lo disfrutas tú, más haces disfrutar a los demás cuando te ven.

SP: Por otra parte, no sé si ha sido suerte o una muestra de la madurez de la que hablamos, pero en tus últimos trabajos te has rodeado de un elenco de grandes actores y actrices. En esta ocasión, has trabajado codo con codo con Leonardo Sbaraglia o el gran Federico Luppi, ¿te han ofrecido algún consejo?

CL: Consejos no, porque creo que eso es algo que no hacemos mucho los actores en realidad. Aprendes mucho de todas las personas que te rodeas en cada nuevo proyecto pero consejos no porque cada actor o actriz tiene su propia esencia, su propia forma de actuar. En mi caso, generalmente y a no ser que me lo pidan, el consejo no lo doy y tampoco los voy pidiendo. Inconscientemente te vas quedando con cosas de tus compañeros por lo que no te hace falta pedir ese tipo de información.

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SP: Y pasas de un género que ha tenido un gran éxito a un thriller de suspense. Dos polos totalmente opuestos en cuanto a interpretación, ¿en cuál te sientes más cómoda?

CL: Depende mucho del proyecto, no suele ser tan general, pero sí que es cierto que como género, el que más miedo me da es la comedia pero porque creo que es el más complicado. Creo que el thriller o cualquier otro género tiene más recursos de apoyo y postproducción. La comedia es algo que si no lo haces bien durante el rodaje, es muy complicado que después en el montaje puedas generar comedia, afinar sí, pero provocar una acción es imposible. Y te digo, ¡es una línea muy fina la de hacer reír o producir vergüenza ajena!

SP: Y a ver, una pregunta peliaguda: con ‘8 apellidos vascos’ se produjo un auténtico boom y es algo que no podemos negar, por eso, ¿crees que te han encasillado y que mucha gente no conoce toda tu trayectoria anterior por el éxito del film de Emilio Martínez-Lázaro?

CL: Sí y no porque en mi caso llevo tantos años en esto que hay mucha gente que cuando me ve piensa “yo a esta chica la he visto crecer” y es algo que me llama la atención porque no saben ubicarme muy bien en un proyecto determinado. Pero sí que es cierto que hay un grupo de personas que solo me conocen por ‘8 apellidos vascos’, pero vamos, ¡qué bienvenidos sean que me conozcan por ella!

SP: Teniendo el éxito que tuvo esa película con 5 nominaciones a los Goya, ¿no tienes una espinita clavada de no estar tú entre ellas?

CL: (Ríe) ¡Sería osado por mi parte decir que me quedé con una espinita con esta película! Viví con mucha alegría las nominaciones y los premios sintiendo la misma sensación que si me los hubieran dado a mí. Fue una noche muy bonita y especial. Además, creo que es un poco absurdo -con todo lo que supuso esta película- pensar “¿y yo qué: no tengo nominación?” Pues no pasa nada: el premio fue participar en ese proyecto y en esta vida hay que ser agradecida con lo que se te ha dado. Así que yo encantada.

Viví con mucha alegría las nominaciones y los premios teniendo la misma sensación que si me los hubieran dado a mi. Sería un poco absurdo pensar: “¿y yo qué, no tengo nominación?”.

SP: Has hablado antes de cuando empezaste con ‘El viaje de Carol’ y has dicho que eras muy chiquitita. Siempre han existido muchas críticas al respecto de ese tema ya que dicen que los niños pierden un poco de su infancia cuando empiezan en este mundo a tan temprana edad. ¿Sentiste que crecías más rápido que el resto de tus amigos y no disfrutabas plenamente de esos años?

CL: Lo de que los niños pierden su infancia, eso depende mucho de los padres. Eso pasa en los casos en los que los niños no son los que eligen ser actores sino sus padres que los meten en el sector para que produzcan como una fábrica de churros. Si, como en mi caso, es el propio niño el que tiene esa inquietud de trabajar en el cine, luego después le gusta y tiene unos padres que le apoyan y controlan, es diferente. Mis padres, por ejemplo, “me dejaban” (porque ese es el concepto) una película al año sin descuidar los estudios, el baile, el inglés, los juegos con los amigos…en definitiva sin perder la realidad. Eso es algo que, a pesar de que en su momento me pegué más de una pataleta por ello, ahora les agradezco muchísimo.

SP: Y hablando de padres, el papel se vuelve contra ti porque en ‘Al final del túnel’ haces de una jovencísima madre de una niña de 6 años. ¿No crees que eres demasiado joven para interpretar un papel así? ¿Cuál fue tu primera reacción al leer tu personaje y encontrarte con esa noticia?

CL: ¡Ese personaje fue para mí un gran reto por muchos puntos y no sabía realmente a cuál agarrarme! (ríe) Lo de hacer de madre sí que fue un gran reto porque ha sido la primera vez que tengo este registro pero sería más raro tener que hacer este papel metiéndome en el personaje de una mujer de 34 o 35 años. Ten en cuenta que yo, teniendo otra vida y otras circunstancias personales, podría tener una niña perfectamente de esa edad. No es algo tan raro por lo que no deja de ser un elemento más que tienes que imaginar e interpretar de la mejor forma posible. Recuerda por ejemplo que cuando yo hice ‘Primos’ ¡las circunstancias de esa pobre chica sí que son para pensarlas! Pero eso es lo divertido, ponerse a imaginar y meterte en la piel de otro.

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SP: Exacto porque, ¿cuál es el principal valor de Berta en esta película?

CL: El personaje de Berta es maravilloso porque parece una cosa que después no es, es sorprendente. Es un personaje que tiene mucha profundidad. Entra un poco como la luz en la vida de Joaquín (Leonardo Sbaraglia), que es una persona que lleva mucho tiempo metido en la oscuridad de su propio ser y vive un poco anestesiado ante la vida. En ese momento llega Berta con su niña para revolucionarle un poco el mundo pero al final, aunque parece que es ella la que lo va a sacar de esa situación, hay un giro muy bonito en la narración y entra en sus tinieblas.

SP: En cuanto al tema de la familia, ¿eres una persona familiar o te pasa como a mí y es tu madre la que te tiene que recordar constantemente que tienes teléfono?

CL: (ríe) ¡No, yo soy muy familiar! Mis padres porque viven lejos, pero cuando vienen a Madrid siempre tengo la regla de sacar momentos para estar con ellos. Pero no porque me sienta obligada a ello sino porque a mí me nace ya que son dos de las personas que más me han servido y me sirven de guía, de apoyo…de muchas cosas.

SP: Cambiando de tercio: eres un personaje mediático y en las redes sociales participas activamente. Ya hemos hablado con otros compañeros de profesión como María León o Natalia de Molina, por ejemplo, sobre el tema de las críticas en este nuevo mundo 2.0. ¿Crees que si no existieran, el tema de las opiniones por tus afirmaciones en El Hormiguero hubiesen sido de otra forma? ¿Te has sentido presionada por las redes a tener que pedir perdón por una causa que antes hubiese pasado desapercibida?

CL: Creo que obviamente, el hecho de que las redes sociales tengan esta “presencia” en la vida de tanta gente es una realidad. Es muy fácil hacer una crítica escondiéndote en ese anonimato pudiendo decir lo que sea porque es gratis pero claro, si eres tú el que recibe ese dardo envenenado puede llegar a dolerte. Lo que pasa es que también yo he descubierto hace muy poco (ríe) que hay un poder que tenemos: ¡y es que para que no te afecte basta solo con que no lo leas! Cuando publiqué el artículo en EL PAÍS ‘Ciudad sin Ley’ precisamente hablando de los haters, sabía que iba a provocar críticas. Yo creo que las redes sociales son una herramienta muy útil pero creo que nos hemos encontrado con las tecnologías han avanzado y lo siguen haciendo a un ritmo diferente de nuestro aprendizaje.

SP: Entonces ¿crees que no se utilizan correctamente?

CL: ¡Claro! Creo que se utilizan de forma muy rápida e impunemente. Es un arma de doble filo. Ya te digo, con el artículo de EL PAIS yo temblaba nada más que pensando “verás la que me va a caer”, pero me dije: “publicado y listo, no voy a mirar lo que dicen”. Pero también te digo, en las redes se escribe para que quien reciba esa información la lea y opine si le interesa, si no, pues nada.

SP: Pero ten en cuenta que en este sentido, tú te has convertido en una especie de “modelo” a seguir sobre todo por el público más joven…

CL: Exacto. Sí que es cierto que yo como personaje público puedo ejercer una cierta influencia y tengo una cierta responsabilidad como tú dices ante cierto tipo de público ya que todos hemos querido “parecernos a…”.En este sentido tienes que tener cuidado y no puedes opinar cualquier cosa porque estás siendo referente para la otra persona. Pero yo también pienso una cosa, si yo publico algo y estoy todo el día pendiente de las reacciones que haya creado tengo dos opciones claras: una es hundirme ante las críticas y otra la adulación en la que entra a formar parte el ego de la persona. Esto también hay que tener cuidado porque es igual de fácil tirar un dardo que estar continuamente repitiéndote: “Te quiero y eres maravillosa” y a lo mejor, esa persona no lo está sintiendo tanto pero lo dice. Por eso yo digo que ni tampoco hay que hundirse y decirte “soy una mierda porque todo el mundo me lo dice”, ni subirte a la parra y decirte a ti misma que eres genial porque 500 personas me lo han dicho por Twitter y 1.000 por Instagram (ríe).

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SP: Uno de los aspectos que más nos gusta de ti es que eres una de las actrices que más se moja en los asuntos de actualidad. En este número hablamos de la desigualdad salarial entre hombres y mujeres en el mundo del cine, ¿crees que en España el panorama es el mismo o qué opinión tienes sobre este asunto?

CL: Yo creo que la desigualdad salarial pasa no sólo en el cine lamentablemente. No me gusta hablar de las cosas que no conozco bien pero sí que creo que es algo bastante general. Por mucho que las mujeres con su sacrificio y perseverancia hayan adelantado y conseguido muchos cambios, todavía queda mucho camino por delante. Ahora todo el mundo dice que los hombres y las mujeres son iguales y es mentira. Siguen existiendo muchas desigualdades, mucho machismo en muchos aspectos. Pero creo que es un problema de base, no creo que sea una cuestión solo de pelear en este ámbito en tu campo ya que es como intentar poner un parche a una realidad. A lo mejor, es un parche que a ti te interesa porque es tu sector pero creo que primero tendríamos que solucionar el problema desde el inicio y no centrarnos en un campo concreto.

SP: ¿Soluciones?

CL: Yo creo que todo tiene que empezar por la educación. Educar en esos valores es fundamental. Por ejemplo, hay una plataforma que se llama la PPiiNA que a lo que aspira es a que las bajas por maternidad y paternidad sean igualitarias e intransferibles. ¿Por qué? Pues porque para empezar, esto ayudaría a nivel educativo a que los niños crezcan con ambas figuras presentes en su vida y se eliminarían las desigualdades. Si piensas como está todo ahora, un empresario que simplemente mira su propio beneficio económico, contrata antes a un hombre que a una mujer ya que le sale más a cuenta. Si existiera una ley en la que los permisos por maternidad y paternidad fueran igualitarios e intransferibles ¡mataríamos muchos para conseguirlo, créeme! (ríe) Ojalá creemos un mundo en el que las actrices cobremos lo mismo que los actores pero creo que es más importante crear las bases de todo esto antes que nada.

La desigualdade es un problema de base. No creo que sea cuestión de pelear sólo en el sector del cine.

SP: Por último, y hablando de tu implicación, una de tus últimas colaboraciones ha sido en ‘El Refugio del sonido’ de Javier Limón. ¿Qué aspectos crees que pueden mejorar todos esos que, como se menciona en la canción, “no dicen nada”?

CL: Obviamente ese es un tema muy difícil y muy complicado. En este proyecto colaboro porque siempre pienso que si yo tengo voz para poder apoyar este tipo de iniciativas es casi mi deber utilizarla. Pero me imagino también que no es algo tan fácil como decir “pues que le den un piso vacío”. Supongo que si fuese tan fácil ya se habría hecho. Es algo muy complicado y que no tendrá tan fácil solución. Ahora bien, también te digo que si me preguntas que si se ha hecho todo lo que se ha podido, te digo que no. En general volvemos a lo mismo: el mundo occidental ha ido evolucionando cada vez más hacia el egoísmo. Cada uno mira por sí mismo, por su propio interés, hay que conseguir el éxito y las cosas materiales…y todo va dirigido a eso. Cosas tan importantes como la solidaridad, el amor, la empatía y la humanidad, muchas veces se dejan de lado. En un mundo utópico la solución sería instaurar otro tipo de valores, no de cambiar el mundo entero, pero sí que esos valores estuvieran más presentes y se fomentaran más.

SP: Después de toda esta aventura por arreglar el mundo que nos hemos marcado en esta conversación, ¿qué nuevos proyectos tiene Clara Lago?

CL: Pues acabo de terminar de rodar hace unos meses ‘Órbita 9’, película española pero rodada en Colombia con Álex González, que se estrenará seguramente a finales de año o principios del 2017. ¡Y luego tengo otras cositas pero como no me han confirmado te las digo en otra ocasión!

SP: Muchas gracias por tu tiempo y enhorabuena por la carrera tan prometedora que estás teniendo.

CL: Ha sido un placer compartir este taxi contigo. ¡Un saludo!