Un lugar único y cargado de historicidad. Un espacio de ensueño, tranquilo y luminoso. Un particular juego de sensaciones en las que se mezcla la serenidad y la frescura. Así es el nuevo espacio diseñado por el estudio de interiorismo sevillano Artefactum.

El diseño de este espacio fue ejecutado en el edificio donde estuvo ubicado el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) durante 60 años. Construido en el año 1875, el inmueble ubicado en la Calle Barquillo número 12, cuenta con 4.400m2 distribuidos en 4 plantas. Para esta ocasión, el estudio de interiorismo sevillano Artefactum ha reformado un espacio de 47 metros cuadrados en lo que antes era el antiguo despacho del decano del colegio. Tres amplios ventanales que comunican con los jardines del Cuartel General del Ejército impregnan el lugar de tranquilidad y luminosidad.

Con estas premisas y con el particular juego de sensaciones de Artefactum se ha diseñado una estancia única, una fusión de estilos para crear una atmósfera que reporta serenidad y frescura sumergiéndonos en un estilo mediterráneo. Inspirado en el mar, en el sur y sus efectos ambientales y sensoriales, con cierto toque clásico decadente y pequeños elementos exóticos que aportan al espacio la elegancia y calidez que se pretendía para esta ocasión.

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Buscando una combinación perfecta para conseguir un espacio romántico y acogedor, está cargada de vibrantes texturas, colores y formas. Protagonismo principal tiene el revestimiento panorámico en degradé azul marino, el cual nos sitúa en un tiempo pasado, unas paredes con historia propia que nos narran la influencia de los que hoy la habitan. Los materiales como la madera y los tejidos de lino visten el lugar de la manera más natural y pura, potenciando esa luz que lo envuelve todo. Naturalidad acentuada con otros materiales como el mármol blanco o el cristal.

Artefactum ha creado un espacio inspirado en el mar, en el sur y sus efectos ambientales y sensoriales, con cierto toque clásico decadente y pequeños elementos exóticos que aportan al espacio la elegancia y calidez que se pretendía para la ocasión.

Jugando una vez más con las formas, la geometría y los volúmenes, Artefactum ha diseñado gran parte del mobiliario. La primera zona habitable es una entrada definida como zona de estar en la que nos reciben dos cómodas butacas en color salmón, una iluminación puntual y un sistema de ventilación fabricados en madera y metal dorado. Como apoyo y límite de la zona, diferenciando los diferentes espacios, se diseñaron unas estanterías de madera lacada y revestidas con un papel diseñado por Christian Lacroix inspirado en Andalucía. Estos volúmenes los llenamos de funcionalidad integrando un sistema de jardineras en su interior, dando así el color y el elemento vivo indispensable, la vegetación natural.

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Estas jardineras nos hace más íntimo un salón que gira en torno a una chimenea clásica, situada sobre una base espejada que acentúa visualmente un techo artesonado también clásico y pintado de azul, con una iluminación focal perimetral. Piezas coloniales de inspiración tropical, una butaca de estilo nórdico y detalles decorativos frescos y atrevidos, un sofá que convertimos en chaiselongue mecánicamente y una alfombra de lana virgen trenzada a mano contrarrestan la base clásica general.

Como aportación personal y de diseño propio, el estudio creó una mesa de centro a juego con la de comedor, bajo la idea de hacer sutil y ligero un material pesado como el mármol Venato, una piedra procedente de Italia, a través de la sensación que provoca el cristal.

Al otro lado del salón encontramos el comedor, donde la caña natural y la piedra son los protagonistas indiscutibles. Jugando con el mármol a modo de revestimiento, de manera simétrica y con diferentes volúmenes, vestimos la pared de manera espigada, en la que sólo se necesitaba una buena iluminación suspendida, muy decorativas y de gran tamaño que iluminara una bonita vajilla con connotaciones marinas de origen portuguesa.