Existe un tipo de persona que destaca por desprender naturalidad, irradiar sencillez y demostrar desparpajo, cualidades básicas para triunfar en la vida, sea la profesión que sea. Este malagueño, con profundas raíces en Granada, anda sobrado de todas ellas y no duda en compartirlas con su público fuera y dentro del escenario. Así es Dani Rovira, un humorista que compite en la primera división de la risa.

Pocos artistas en el panorama nacional tienen una capacidad intelectual y cultural semejante a la de este mediático andaluz. Licenciado en Ciencias del Deporte y experto en contar cuentos, fábulas y otras historias hipnotizantes, Dani Rovira es también uno de los humoristas españoles más reputados. Y no por casualidad. Su empeño en conseguirlo le ha llevado por cientos de pequeños y grandes escenarios, locales tan llenos como vacíos, y platós más o menos cálidos. En todos y cada uno de ellos ha demostrado una asombrosa naturalidad, similar a la de los expertos del humor más importantes de este país, esos que consiguen transportarte a un mundo paralelo en el que solo importa reír.

Y para colmo, fuera del horario laboral, demuestra ser todavía más profesional, pero en esta ocasión como persona. ¿Cómo? Siendo él mismo, un tipo cercano y risueño que mantiene los pies en el suelo a pesar de la fama. Una cualidad nada fácil de conservar en unos tiempos donde la gente vende su intimidad a cambio de notoriedad pública.

Por estas y otras muchas razones que descubrirás en las siguientes páginas, el malagueño ha sido elegido para ocupar la primera portada de SPlus Magazine. Todo un motivo de orgullo, sobre todo si tenemos en cuenta el gran interés y cariño que ha mostrado por la publicación desde que tuvo conocimiento de su existencia.

SPLUS MAGAZINE: En primer lugar darte la enhorabuena por ser el pregonero en la pasada feria de Málaga.

Dani RoviraMuchísimas gracias.

SP: Será todo un orgullo…

DR: Ha sido uno de los momentos más impactantes que he tenido en mi vida, por mucho que haya estado subiéndome en un escenario, actuando en teatros y demás. Lo de dar el pregón en tu ciudad es bonito. Muchas veces cuando la gente me pregunta cómo fue, yo les contesto que eso no se puede explicar. Me sentí super querido, muy arropado, la gente estuvo fabulosa. Sin duda fue una experiencia inolvidable que siempre contaré.

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SP: No recuerdo un monólogo tuyo en el que no nombres a Málaga. Eso les hace sentirse orgullosos a ellos.

DR: Pues sí, es cierto. Cuando uno vive fuera de su ciudad la tiene mucho más presente. Es inevitable utilizar palabras que son de allí. Cuando las dices fuera hay que explicarlas, y a la hora de explicarlas pues ya se le saca un poquito de miga.

SP: Otra ciudad que se siente orgullosa de ti es Granada, siempre tienes palabras bonitas para ella.

DR: De Granada podemos decir que me ha creado cultural y artísticamente. Han sido ocho años viviendo allí. ‘Graná’ y Málaga son mis dos ciudades, tengo el corazón ‘partío’.

SP: ¿De qué forma te marcó estar allí? 

DR: Llegué con 18 años para estudiar la carrera y desde entonces he vivido dos etapas. Primero la universitaria, es decir,  cuatro años muy felices en los que ya empecé a contar cuentos y a desarrollar mi vena artística. Y después, cuando volví, viví otros cuatro años en los que me volqué totalmente en el teatro, en la improvisación…
Me costó mucho irme de Granada, casi igual que de Málaga, pero bueno, ahí estan esos años tan maravillos que nadie me podrá quitar. De eso estoy totalmente seguro.

SP: ¿Echas de menos contar cuentos, el feeling con la gente cuando escucha una historia?

DR: Sí, muchísimo. Los cuentos fueron mi escuela, por lo que el pequeño formato, el contexto íntimo de una pequeña tetería a la luz de las velas con 30 o 40 personas, se echa muchísimo de menos. De hecho alguna que otra vez he ido a Granada y he vuelto a esa tetería a contar cuentos, pero sin avisar, para volver a sentir la experiencia de estar en la intimidad contando historias.

SP: Granada y Málaga puden considerarse ciudades relativamente pequeñas. Hay un monólogo tuyo en el que bromeas sobre dos personas que llegan por primera vez a la gran ciudad. ¿Cómo ha sido tu adapatación a Madrid? 

DR: Muy buena. Es cierto que el cambio Granada-Madrid es grande, pero como los primeros meses fueron una odisea de actuaciones, grabaciones y otros trabajos, no fui muy consciente de que vivía en la capital. Yo suelo decir a la gente que huye de las ciudades grandes que no les tengan miedo porque no hay  que recorrerlas enteras a diario. Al fin y al cabo vives en tu zona, en la que tú elijas o puedas. En mi caso vivo en el barrio de Legazpi y me muevo por allí, por la zona de los teatros, y no se me ha perdido nada en Vallecas, que está muy bien -risas-, pero no tengo porque ir si no es necesario.

SP: Y al ser una ciudad grande, de cara a  que te reconozcan,  ¿es mejor o peor? Porque claro, hay más gente pero también hay más espacio en el que esconderte.

DR: Si hablamos de reconocer y parar, Madrid es bastante tranquila. Quizá porque es más grande y la gente está acostumbrada a ver otros famosos. Si vas por la Gran Vía o estás tomándote algo en La Latina y justo enfrente tienes a otro actor de alguna serie, más guapo seguramente, yo perdería toda la atención. Entonces pienso: ¡Qué bien! -risas-. Sin embargo, en ciudades pequeñitas todo es más intenso y sales a la calle preparado para que te hagan alguna foto o te paren. Pero bueno, todo esto es siempre agradable porque las muestras de cariño son muchísimas.

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SP: Un experto en deporte como tú habrá seguido de cerca un evento como los Juegos Olímpicos…

DR: Sí, especialmente la última parte. Me gustan mucho porque es una oportunidad única de ver deportes que no son tan comerciales, que no son de gran público. Yo disfruto desde la gimnasia deportiva y la esgrima hasta el lazamiento de disco, los adoro. Y lo que menos veo es el fútbol.

¿Qué deportes prácticas? Se ve que estás en forma. En las redes sociales a veces se comenta: “¡Qué bien le queda la camiseta a Dani!”.

DR: Lo de la camiseta es un truco. Hay que llevarla apretadita junto al pantalón ancho para que parezca que estás delgado -risas-. He practicado muchísismos deportes, no estoy especializado en nada, soy como el Maestro Liendre que de todo sabe y de nada entiende. De hecho en fútbol, de pequeño, era portero. También practiqué atletismo y artes marciales, ¡llegué a ser cinturón negro y todo! Además me gusta muchísimo correr, nadar… Ahora estoy aficionándome al pádel.

SP: ¿Eres de los que se pica y no quiere perder o te lo tomas bien?

DR: Con quien más me pico es conmigo mismo. Al praticar deporte individual me pico y digo: Por mis cojones que hoy lo hago en menos tiempo o voy recorrer un un kilómetro más. Cuando juego en equipo me gusta hacerlo con gente que se pica y esas luchas dialécticas están muy bien. El padel es el depote ideal para picarse.

SP: Mucho trabajo, mucho deporte pero, ¿tienes tiempo para salir, para divertirte, o tu profesión te limita mucho?

DR: Me limita bastante. Salgo de fiesta como todo el mundo, pero bastante menos en los últimos tiempos. Es raro el día que no tengo ningún tipo de evento.

SP: Hay mucha gente que no se lo va a creer, ¡un malagueño que no sale mucho de fiesta!

DR: La verdad es que cuando salgo, no me recojo -risas-. Vivo solo en Madrid con una perrita y parece que ella me marca un poco las pautas. Vale sí, sí salgo pero cuando llego a casa mi perrita me echa la bronca, y lo cierto es que me viene bien porque a una cierta edad los cuerpos nose recuperan igual de bien.

SP: Has sido entrevistado por Jesús Quintero ¿Son tan mágicos esos momentos como parecen?

DR: ¡Sí! Jesús tiene esa capacidad. Es una persona que lleva tantísimos años que ya su propio nombre, su propia presencia impone muchísimo. Además, su teatro en Sevilla es super bonito y crea una atmósfera y un ambiente que te invita a relajarte y hacer confesiones. Al principio piensas que te vas a controlar para no contar demasiadas cosas, pero te sientes tan a gusto con él, te hace sentir tan en confianza que sin pedírtelo te confiesas y queda una muy buena entrevista. Es un profesional como la copa de un pino.

SP: Tu madre quedaría encantada…

DR: Por supuesto. Además, como lo emitieron semanas más tarde, tuve la oportunidad de verlo con ella en casa. Uno siempre piensa en la familia, en todos los regalos que les puedes hacer.

SP: ¿Y cómo viven ellos tu fama?

DR: La viven sobre todo en el día a día de la tienda o el supermercado. En el trabajo la gente siempre les comenta: Ayer vi a tu hijo, y bueno, lo viven desde el orgullo. Cuando salimos juntos y se produce una aglomeración sufren un poquito, pero sufren por mí, y me dicen: “Ay, yo no podría”. Ellos siempre me aconsejan tener paciencia. Les da mucho miedo que yo pueda estresarme más de la cuenta. Porque claro, una persona 24 horas al día no está siempre receptiva. En definitiva puede afirmarse que lo llevan bien, con mucho orgullo la verdad.

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SP: En el pregón hiciste un simil muy interesante. Hablaste de que la situación es realmente complicada, pero que todos tenemos unas alas que, aunque nos las recorten, siempre nos permitirán seguir volando. ¿Hasta cuando crees que podremos aguantar? 

DR: Es que no nos queda otra, no hay una fecha límite. Lo que al final nos va a sacar adelante es ser la fuerza que tengamos, no hay otra. Está comprobado que abunda la gente corrupta. Es como en una película de malos y buenos, los malos se van haciendo muy fuertes y los buenos somos los que lo sufrimos. O como en la película El Señor de los Anillos, donde un enanito tiene que sacar las castañas del fuego. Nosotros somos esos pequeños hobbies y es cuestión de paciencia, de hacer un trabajo de solidaridad y de ayudar a quien realmente lo necesita.

SP: Es de agradecer que artistas tan mediáticos como tú nos den unas palabras de aliento de vez en cuando o nos echen un cable desde su posición privilegiada.

DR: Y ya no solo palabras de aliento, sino también intentar agitar la mente del país. Me da mucha pena ver como hay gente que esta muy dormida, que se la suda, que le da igual. Están más pendientes de  programas como Gran hermano y Mujeres y Hombres que de luchar por salir adelante. Creo que la gente todavía no es muy consciente de la situación en la que estamos, quizá se den cuenta cuando empiecen a faltar platos de comida en la mesa. Un país en el que salen dos millones de personas a la calle para celebrar que España ha ganado la Eurocopa, y luego no salen la mitad cuando se producen recortes o hay injusticias, es un país que da mucho que pensar.

SP: Eres ya una referencia en la escena humorística, ¿qué te queda por conseguir?

DR: Pues tengo 31 años y espero como mínimo doblar mi edad dedicándome a lo mismo. No me he planteado grandes retos porque es una profesión que tienes que vivirla en el día a día. Hoy, por ejemplo, tengo esta entrevista con una nueva publicación, pues ese es mi pequeño reto del día, mi pequeño objetivo. Mañana habrá otra cosita y a trabajar, trabajar y trabajar. Por ahora me queda todo, me queda el poder decir que soy humorista tras mirar hacia atrás y ver que acumulo 40 años de profesión, realmente aspiro a eso, simplemente a eso.

SP: Los humoristas sois, en cierto modo, como los atletas de alta competición. Lo difícil a veces no es llegar a lo más alto sino mantenerse para ser recordado.

DR: Ocurre en esta y en otras muchas profesiones. Yo no soy de los que creen en la gente que sube como la espuma, o en la gente que pega un pelotazo de la noche a la mañana. Creo que esto es una maratón en la que da igual quien te adelante. Para mi lo importante es llegar, el no tener prisa, el hacer cada kilómetro bien y ver que las pulsaciones van a su ritmo, dosificar, dosificar muchísimo para poder jubilarme encima de un escenario.

SP: Dani, te pido para finalizar que nos deleites con un cuento de esos que han hecho pasar tan buenos momentos a tus oyentes en muchos rincones de Granada…

DR: Ante todo, gracias por contar conmigo en este primer número de SPlus Magazine. Y nada, viniendo un poco al hilo, quisiera recordar algo que leí hace mucho en un cuento y que decía: Érase una vez, una vez que a fuerza de ser contado tantas y tantas veces se hizo realidad. Así que mucha suerte.