Tres directores nóveles cogen tinta y papel, o más bien teclean frente a un ordenador, las palabras que están escritas en un texto teatral. Peris Romano auto adapta lo que ha sido un éxito de masas y retoca su guión original de ‘Los miércoles no existen’. David Cánovas compra una obra recomendada por un amigo y traslada a la pantalla las palabras escritas por Antonio Tabares en ‘La punta del iceberg’ y Paula Ortiz se atreve en ‘La novia’ con un Lorca que es amor y pasión en ‘Bodas de sangre’. Antes de que acabe 2015 podremos ver el resultado de estas adaptaciones cinematográficas. ¿Cosecharán el mismo éxito que sus predecesoras teatrales?

Lejos queda ya ese ‘Romeo y Julieta’ que protagonizaron Leonardo Dicaprio y Claire Danes hace casi veinte años. Fue un Shakespeare modernizado, donde las espadas eran pistolas y donde los Montesco y los Capuleto eran rivales en los negocios. También nos encontramos en la historia con versiones cinematográficas de tragedias clásicas como una ‘Antígona’ protagonizada por Irene Papas o la ‘Medea’ de Pasolini con María Callas, donde el campo y los silencios eran grandes recursos de los años 60. Ante un ojo contemporáneo, no estaban del todo conseguidas. En nuestro cine patrio, el dramaturgo Jordi Galcerán es experto en ver sus obras en la gran pantalla. ‘El método Grönholm’ o ‘Palabras encadenadas’ son dos de sus éxitos que se tradujeron al lenguaje audiovisual.

“La clave del éxito está en que la historia entretenga y te remueva por dentro”. El viaje del director Peris Romano ha sido singular. ‘Los miércoles no existen’ fue primero un guión cinematográfico que, ante la falta de financiación, se convirtió en obra teatral. “Decidimos hacer un tráiler andante, que los productores visualizasen el producto en directo”, comenta Romano. El éxito de público ha demostrado que el riesgo funciona. Por su parte, David Cánovas leyó gracias a la recomendación de un amigo, ‘La punta del iceberg’ y decidió que tenía que hacer una película con esta historia. “Lo importante es que la obra tenga buenos diálogos y grandes personajes”, concreta. Fiel al lenguaje de Lorca ha sido Paula Ortiz que confiesa que “he sido muy pulcra con el diálogo original aunque Lorca tiene un tono y un pulso muy delicado para el cine”. Y es que en el fondo de estas adaptaciones hay una buena historia, historias que enamoraron a directores y decidieron hacerlas suyas.

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Una personalidad que resulta más que evidente en la adaptación de ‘Bodas de sangre’ es la de Paula Ortiz. La obra del autor granadino es poética, mística, hipnótica y trasladar eso a la gran pantalla con un toque personal es un ejemplo de seguridad y valentía. “En ‘La novia’ hemos ganado intimidad, misterio y ritmo contemporáneo, hemos podido experimentar cómo suenan las palabras de Lorca en un susurro, aunque me duele haber tenido que sacrificar versos maravillosos que no tenían cabida”. Una adaptación es eso, mejorar, decidir y sacrificar. “En la película de ‘Los miércoles no existen’ no hay ‘Dirty Dancing’, momento musical que reventaba el patio de butacas”, nos cuenta Romano mientras que Cánovas concluye, “en nuestra ‘Punta del iceberg’ aparecen el 60% de los diálogos de la obra de Tabares, escogimos sus mejores textos”. Sin embargo, todos ganan en una cosa, la visión del primer plano. “La obra crece al acercar lo que ves en un plano general, es todo mucho más sutil, profundizas en el subtexto”, explica el autor de ‘Los miércoles no existen’, título que sus fans podrán comparar in situ, su versión teatral y cinematográfica convivirán en el tiempo. Todo un experimento.

Los fans del éxito de masas, ‘Los miércoles no existen’, están de enhorabuena porque podrán comparar in situ la versión teatral y cinematográfica ya que ambas convivirán en el tiempo.

El trabajo que Peris Romano ha hecho con esta película es inaudito. Tras cuatro temporadas en cartel, todas las experiencias vividas se transmiten en el film. “Al llegar al rodaje ya lo tenía todo hecho. El texto ha evolucionado función a función, hemos podido comprobar lo que funciona, donde se ríe la gente, donde se emociona. Sólo hemos tenido que traducir en imágenes lo que hemos trabajado en el escenario y así crear la mejor versión de lo que hemos ido viendo”, explica. Un trabajo en equipo, con dos repartos actorales que no han podido acompañarle en el proyecto cinematográfico. “Solo coinciden Gorka Otxoa y William Miller debido, por una parte, a una decisión comercial y, por otra, a la lógica. Hemos querido hacer una experiencia diferente, con más de veinte actores, sí o sí se iba a quedar gente fuera. He intentado estar con la mayoría del equipo”, lamenta.

Una trayectoria diferente es la de David Cánovas y Paula Ortiz. Cánovas descubrió en los ensayos que su mayor inconveniente era el respeto exhaustivo al texto. “Hacer la película era arriesgado porque es puro diálogo. Tenía miedo desde el primer día de rodaje de que el espectador desconectase a los veinte minutos. Me tranquilizó escuchar que los diálogos funcionaban muy bien en la boca de los actores y en nuestra protagonista, Maribel Verdú”. Aunque no todo lo iban a resolver los actores, la tecnología también es parte importante en las adaptaciones. “Hemos incluido momentos muy visuales para romper esos diálogos, la cámara se mueve mucho, hemos aprovechado más el espacio del edificio de oficinas y hemos dado más visualización a los suicidios”, comenta. Una obra dura y tremenda que Sergi Belbel llevó al escenario de ‘La Abadía’ la temporada pasada.

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Quizá la que más complicado lo ha tenido ha sido Paula Ortiz. Nominada en 2011 al Goya a Mejor Dirección Novel por su anterior trabajo, ‘De tu ventana a la mía’, Ortiz reconoce que no le asustaba llevar un clásico a la gran pantalla. “’Bodas de sangre’ es una obra de teatro que devoré cuando era adolescente. Rompí el libro de tantas veces que lo leí”. Sin embargo, trabajar con la poesía de Lorca, su atmósfera y su belleza no es tarea sencilla. “En un cine que está pegado a la realidad, que lo metafórico tenga cabida es difícil, hay que captar lo esencial sin caer en el costumbrismo y en lo cursi”, declara la directora manchega. “Nosotros decidimos hacer una fábula umbral entre lo poético y lo mítico, reflejo del sentir trágico del Mediterráneo y de un siglo XX desértico”. Su primer teaser muestra una sensibilidad y una belleza sureña donde Inma Cuesta hipnotiza con la mirada.

Tres propuestas muy diferentes. Una comedia romántica y musical que ya han visto más de 50.000 espectadores, un drama empresarial que profundiza en su protagonista femenina y un drama lorquiano que se reinventa con técnicas contemporáneas. Tres caminos, tres viajes, tres historias. Historias, eso es lo único que importa. La manera de contarlas las deciden sus directores y guionistas. ¿Será mejor la adaptación que el original? ¿Serán firmes candidatos a Mejor Guión Adaptado en los próximos Premios Goya? Como siempre, para gustos colores. Lo que sí sabemos es que sus versiones serán únicas, personales e inigualables.

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