“Ocho de la tarde. Después de una jornada laboral abrumadora me apresuro para colocarme mis sandalias, coger mi clutch y salir por la puerta.Hoy toca fiesta de cierre de verano de una conocida revista nacional. Un evento que para mí es puntual y, aunque me encanta, resulta ser agotador.” Estas anotaciones podrían encontrarse en el diario de cualquier it girl nacional o internacional. Es su pan de cada día. Y, sinceramente, los que piensen que esto no es un trabajo, se equivocan.

La pasión por la moda las define a todas ellas: Paula Echevarría, Alexandra de Lovely Pepa, Bartabac, Gala González, Alexa Chung,
Olivia Palermo, y hasta a la mismísima Sarah Jessica Parker, icono de iconos de los aduladores de la alfombra roja. Pero las idas y venidas de estas it girls por presentaciones de productos, pasarelas, eventos culturales, blogs y colaboraciones con firma, las tienen prácticamente ocupadas las veinticuatro horas del día. Gracias a sus redes sociales podemos seguir en directo la vida de estas ‘it’. Vemos dónde y para quiénes trabajan, seguimos sus vacaciones y su vida personal y, como eje fundamental, se promocionan y nos venden sus creaciones, véase el caso de Lovely Pepa para Krack.

Pero no solo las que se dedican a la moda se convierten en it girls. También otras divas del mundo del espectáculo terminan siendo blanco de todas las miradas. Beyoncé, Rihanna, Rita Ora o Ashley Benson son claro ejemplo de ello. Aunque sus profesiones están relacionados con el mundo de la música o el cine, sus apariciones públicas las han colocado en la cúspide de la pirámide de las tendencias. Ellas marcan el ritmo y tienen un deber para y por la moda. Pongámonos un momento en el pellejo de estas mujeres. Nos despertamos y rápidamente caemos en manos de nuestro entrenador personal. Nos maquillan y preparan porque a media mañana ya tenemos un shooting para una importante firma. Después de comer tenemos la presentación de un perfume y a las ocho de la tarde sale un vuelo hacia París porque vamos a hacer una colaboración con una fabulosa maison francesa. Para terminar el día cena y fiesta de una revista internacional, todo ello con sus continuados cambios de look, por supuesto. Solamente de pensarlo muero del cansancio.

Es por todo esto que el mundo de las ‘it’ se podría considerar ya una profesión. Si a eso le sumamos que muchas la complementan con otros trabajos, podríamos llamarlas pluriempleadas o, más acorde con el mundo del espectáculo, polifacéticas. Crean personal branding como nadie. Convencen y ganan adeptos y, como lo hicieran en otras décadas las top models, hoy las ‘it’ marcan la tendencia y, por ende, la diferencia.