Es su disco número diecinueve, pero ellos lo llaman 13. ¿Y qué más da que parezca absurdo? Ellos inventaron este negocio. Ellos fueron los primeros en hacer vibrar cuerdas de metal como si el fin del mundo estuviese detrás de la siguiente esquina. Hicieron creerse a generaciones que comían murciélagos e invocaban a Satanás. Pero lo único que hacían –y ojo, porque no es poco– era inventar uno de los géneros más prolíficos de la historia de la música popular: el heavy metal. Y conste que los últimos tiempos han sido difíciles.

La muerte de Dio, ser extraordinariamente amado por todo amante de la música con dos dedos de frente –tanto por su calidad creativa como humana, como demostró a su final–, tras una larga enfermedad hacía mirar con nostalgia los discos grabados con Ronnie como cantante. Para mayor desgracia, hace menos de un año, Tony Iommi guitarrista original de Black Sabbath, anunciaba que también había sido diagnosticado con cáncer. El golpe fue brutal. La puntilla fue el abandono del proyecto por parte de Bill Ward, batería tradicional del grupo.

Pero el fuego del metal es difícil de apagar. Y ellos lo tienen más claro que nunca. ¿Cómo lo demuestran? Anunciando disco, fíjese usted. Y hablamos de un auténtico disco de estudio, completamente nuevo. Si todo va según lo previsto, 13 debería ver la luz el 11 de junio de este mismo año. Aunque las sesiones han tomado fechas –ya en 2001 se comenzaba a coquetear con la idea de un gran regreso discográfico– y lugares distintos –de California a la residencia de Iommi en Inglaterra–, el caso es que está listo para ver la luz. Producido por Rick Rubin, experto en sacar a relucir lo mejor de bandas en situaciones complejas y atípicas –y si no, echad un vistazo a su discografía–, cuenta con un invitado excepcional a la batería, el ex miembro de Rage Against the Machine y Audioslave Brad Wilk.

Y la cosa no queda ahí. Butler, Iommi y Osbourne se sienten tan seguros de su poderío sobre el escenario que, ni cortos ni perezosos, han anunciado que saldrán de gira para promocionar el nuevo disco durante abril y mayo, con parada incluida como cabezas de cartel del aclamado Ozzfest Japan. Por supuesto, todo el plan seguirá adelante siempre y cuando la salud siga acompañando a Iommi, quien, según sus propias declaraciones, está evolucionando de forma favorable después de ser intervenido quirúrgicamente hace tan sólo unos meses.

Porque, aceptémoslo, sin ellos, el mundo del rock estaría incompleto. Es evidente que temazos como Iron Man, War Pigs o Paranoid merecen ser escuchados en directo por jóvenes y no tan jóvenes como seguro lo harán, con la oscuridad y la reflexión que siempre caracterizó a una de las bandas más inteligentes de todos los tiempos. Resulta excepcionalmente curioso que, a pesar de la oscuridad que, en plenos setenta, proponían como alternativa a los luminosos Led Zeppelin y Deep Purple, sigan siendo los únicos que mantienen la llama del heavy metal primigenio más ardiente que nunca. Y, por supuesto, no nos cabe duda de que seguirán haciéndolo por muchos años.

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