Las campañas de la firma Agent Provocateur han conseguido suscitar una gran expectación gracias a sus spots de alto contenido erótico.

El erotismo es esa mezcla entre la sensualidad y la sexualidad, entre el deseo y la atracción. Actúa por intuición, sin premeditación, con alevosía. Nos encierra entre sus brazos y nos aprieta hasta sacarnos el jugo más preciado que llevamos dentro, la razón. Nos desgarra la piel y nos convierte en prisioneros, nos desconcierta, nos aturde, nos vuelve sumisos y receptivos. Esta sensación es la que han querido transmitir los fundadores de Agent Provocateur (AP), Serena Rees y Joseph Corre, desde la creación de la marca en el año 1994.

En moda la distinción es la clave del éxito y de esto entienden su directora creativa, Sarah Shotton, y los publicistas de la firma. Si Toscani nos sorprendía para Benetton con muchos de sus anuncios, otros nombres como los de Greg Willians, Nick Jones, Jordan Scott, Justin Anderson y Tom Pope lo hacen en el terreno televisivo. Como si de cortometrajes se trataran estos hombres de cine nos sumergen en la provocación más morbosa a lo largo de sus spots. En ellos podemos ver infinitos cuerpos de infarto como los de Kate Moss, Rosie  Huntington, Paz de la Huerta, Mylene Jampanoï o Mónica Cruz controlando y redirigiendo los sentimientos masculinos a través de la sensualialidad. Su mensaje es claro: los hombres pierden la cabeza por sexo y en ese momento la mujer consigue apoderarse de sus instintos animales. Algunos lo pueden ver como la superación de la mujer y su nuevo rol dominante, aunque otros pensarán que se trata de otra muestra machista de nuestra sociedad. En cualquier caso la polémica está servida.

En sus anuncios prima el sarcasmo y la picaresca, el cuidado de las texturas, la recreación de ambientes, los delicados planos y el ritmo fluido. La mujer aparece representada como la propia mente humana, mitad racional, mitad irracional. Ella cuida sus expresiones y movimientos, pero se deja guiar por el placer. Guste o no su publicidad, hay admitir que originalidad no les falta, aunque a veces pequen de explícitos. La frontera entre lo erótico y lo pornográfico es un fino hilo que en ocasiones se enreda y esto ya les ha pasado factura en algunas de sus campañas.

Agent Provocateur tiene un archiconocido rival en el sector, Victoria’s Secret, y sus modelos unas rivales angelicales muy soberbias y cotizadas. El camino está claro, para competir con tu enemigo diferénciate, hazte notar y lleva las riendas del espectáculo más absoluto. Desbancar a Adriana Lima, Miranda Kerr o Alessandra Ambrosio es complicado, aunque no imposible. De momento sólo se pueden hacer dos cosas: indignarnos con sus anuncios o meternos en unos vaqueros y correr a la tienda más cercana a por un buen picardía. En cuestiones de erotismo tú eliges con quién te vas a la cama y, para eso, Agent Provocateur te pone el camino fácil.