Rítmico, risueño e inteligente. Así es Gregor Salto, un holandés capaz de sacar lo mejor de los sonidos afro/latinos en sus producciones. Pero su talento no queda ahí. Como buen ‘tulipán’, maneja a la perfección el denominado Dutch House. Prueba de ello es Toys Are Nuts, último trabajo junto a su compatriota Chuckie. SPlus Magazine aprovechó su estancia en Granada durante la fiesta Circus de Mae West para charlar sobre interesantes cuestiones que atañen al mundo de la electrónica.

Tras la tempestad siempre llega la calma. Esa es exactamente la sensación que desprendía la sala principal de Mae West horas después de la Circus Party. Sentado en uno de sus palcos, entre el silencio inusual de la discoteca, Gregor Salto respondió con gran interés a cada una de las preguntas de SPlus. De impecables formas y no peor acento castellano, este deejay y productor holandés demostró tener un sin fin de inquietudes profesionales que, entre otras cosas, le han servido para licenciarse en Derecho o estudiar la cultura latina. Así es Salto, un ejemplo para los pinchadiscos del futuro y del presente.

Una de las preguntas que más te han hecho en los últimos años está relacionada con la fuerte influencia que tienen los ritmos latinos y africanos en tu música. ¿Podrías explicarlo una vez más para nuestros lectores? 

Gregor Salto: Por supuesto –risas–, aunque realmente no lo sé, no estoy seguro. Es algo que me gusta y siento, por eso es más fácil para mí producir este tipo de música. Siempre me ha atraído la cultura latina. He estudiado español y viajado por Sudamérica. Hay una anécdota muy interesante, y es que mi madre, cuando estaba embarazada de mí, vivía en el Caribe. Luego volvió a Holanda y al poco tiempo nací. Al parecer memoricé algún que otro ritmo de salsa y merengue –risas–.

¿Son más pasionales los latinos cuando escuchan tus sesiones?

Gregor Salto: Bueno, depende del lugar. En Holanda, por ejemplo, hay mucha gente con descendencia latina y sí que noto un feeling especial. Cuando salgo de mi país, por lo general, no están acostumbrados a escuchar house con influencias latinas, africanas o tropicales. Hay públicos que lo asimilan mejor que otros.

En la actualidad predominan los sonidos de grandes productores como Avicii, Afrojack o David Guetta. ¿Crees que acaparan el mercado en exceso o aún hay hueco para los sonidos más underground?

Gregor Salto: Siempre van a existir ‘otros sonidos’. Antes o después la gente termina cansándose de la moda comercial. Los pianos de Avicii son ahora lo más escuchado, pero poco a poco la gente dirá “ya no puedo más”. Esto siempre es así. Si yo comienzo a tener mucho éxito con mi sonido y se generaliza, seguramente algunos de mis seguidores actuales dejarán de escucharme.

Muy en sintonía con lo anterior está el dubstep, un sonido considerado underground hasta hace poco tiempo, pero que hoy es amado por muchos y odiado por otros debido a su exitosa expansión. ¿Eres uno de sus detractores o en cambio crees que aporta nuevos elementos a la electrónica?

Gregor Salto: A mi parecer cualquier sonido nuevo o diferente ayuda a la música electrónica. El éxito del dubstep o el drum&bass, entre otros estilos, demuestran que nadie puede prever cómo se desarrollarán las cosas, y eso me gusta. Otra cosa es que me guste el sonido. Hay muchos discos dubstep que no aguanto y otros que puedo llegar a incluir en mis sesiones si lo veo conveniente por la situación o el tipo de público al que me dirijo. Siempre es positivo que la gente haga cosas diferentes.

¿Cuál de tus facetas, dj o productor, crees que destaca más? Luego te diré lo que pienso…

Gregor Salto: Cuando empecé a pinchar apenas tenía práctica. Tocaba en mi ciudad en garitos pequeños, pero sin experiencia. Ahora cuento con miles de horas en las que he experimentado mi forma de pinchar. Para que la gente se haga una idea, en el año 2007 toqué en 400 bolos, batí mi propio récord.

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Eso significa que algunos días visitabas varios clubs…

Gregor Salto: Sí, es algo normal cada fin de semana. Dos días antes de Circus en Mae West Granada, tuve tres bolos en una misma noche. Holanda es un país pequeño y puedes ir de una ciudad a otra en poco tiempo. En cuestión de horas te adaptas a un club diferente con un público distinto. Lo que quiero decir con esto es que me considero un dj que tiene la experiencia de un dj capaz de tocar bien los discos. Aunque es muy importante destacar que yo no hubiera llegado a nada sin mis producciones. Bueno, me ibas a dar tu opinión, ¿no? –risas–.

Claro. Creo que, a diferencia de otras –mega– estrellas, demuestras un importante equilibrio entre producciones y sets musicales. Esto es algo que el público agradece. Es muy decepcionante escuchar mezclas de grandes productores que pretenden hacer caja pasando por la cabina…

Gregor Salto: Gracias por la parte que me toca. Ese equilibrio del que hablas es debido a que en mi país hay mucha competencia. He aprendido mucho de grandes deejays holandeses, caso de Chuckie. El nivel es muy bueno. Técnicamente son mucho mejores que yo. Hacen unas cosas tremendas –risas–. Sidney Samson es otro ejemplo. Aunque no tenemos el mismo estilo y no siempre coincido con sus gustos, es un deejay que sale de lo común y no hace lo mismo que el noventa y cinco por ciento de los deejays.

Antes me hablabas de la importancia de las producciones. ¿Es el elemento imprescindible para triunfar?

Gregor Salto: Sí, no hay duda. Un dj tiene que competir con otros diez mil djs más y probablemente muchos sean mejor que tú. Por lo tanto, la única forma de llamar la atención de promotores y dueños de discotecas es con las producciones. Ese es el elemento extra, lo que te diferencia del resto. Otro elemento puede ser la belleza. En mi caso son las producciones.

Producciones que canalizas a través de tus distintos sellos discográficos…

Gregor Salto: Exacto. Cuento con dos sellos propios –GRex Music y Moganga– y participo en otros cinco. Lo cierto es que van bastante bien. Hubo un momento en el que llegué a pasar más tiempo en la oficina gestionando los sellos que en el estudio produciendo. En estos momentos dos personas se encargan de su funcionamiento y yo intento centrarme en mi música. Es importante añadir que hoy en día es muy difícil ganar dinero con las producciones. El sustento económico me lo aportan las actuaciones como dj. Pero todo está enlazado. Si no tuviera mis propios sellos tendría que depender de otras personas para lanzar mi música, y no todos están por la labor de entenderla o de apreciarla. No hay duda de que todo sería mucho más complicado.

¿Qué le dirías a los jóvenes productores? La mayoría suben su música a la red sin pasar por un sello.

Gregor Salto: El primer consejo que daría a un nuevo productor es que, antes de hacer música, estudie las nociones básicas para crearla. No digo que tenga que ser un maestro del piano, pero sí contar con una mínima formación, entender cómo funciona. De esta forma todo será más fructífero y conseguirán producir música que ‘suene’ a algo. En segundo lugar, un productor tiene que intentar pinchar con regularidad, buscar un local donde hacerlo. De esta forma entrará en contacto con nueva gente, nuevos estilos y nuevas formas de producción. Una vez creado el tema, lo mejor es mandarlo a un sello. A Internet va a llegar de una u otra forma, pero hay que hacerlo bien. No tiene sentido limitarse a los foros o a las redes sociales. Primero tienen que probar en los sellos que más se identifican, insistir hasta conseguirlo. Si no obtuvieran resultados, entonces sí es muy útil utilizar alguna de las vías que ofrece Internet.

Mucha gente piensa que los sueldos de los deejays están sobrevalorados. ¿Estás de acuerdo?

Gregor Salto: Sí y no. Me seguiría dedicando a esta profesión si ganara menos dinero, pero no si ganara mucho menos. Tengo una formación académica y podría ser abogado. Sin embargo, en este mundo se gana bastante cuando las cosas van bien. No obstante hay que tener en cuenta una cosa muy importante: los deejays tienen un caché que va en proporción al beneficio que genera su actuación. Muchas salas se llenan porque un determinado nombre aparece en un cartel, y eso tiene un precio. Bien es cierto que nuestros cachés bajan si baja el precio de la entrada o el de las copas, por ejemplo. En cualquier caso es un tema complejo y algo incomprensible cuando te enteras que un joven de 18 o 19 gana millones de euros al año. Pero esto funciona así, también ocurre en el fútbol, donde las cantidades son aún más desorbitadas.

Enhorabuena por tu éxito y gracias por atendernos.

Gregor Salto: Muchas gracias a vosotros por el interés.