Este joven gaditano protagoniza lo nuevo de Daniel Monzón, El Niño, y colabora en la próxima película de Alberto Rodríguez, La Isla Mínima.

Se le nota la timidez. A pesar de que lleva todo el día hablándole a una grabadora, Jesús Castro es novato en esto de las entrevistas. Su cara refleja cansancio. Aún así presta atención a cada una de las preguntas que le hacemos. “Yo estoy intentando ser claro”, dice al responder. Viene de Vejer de la Frontera (Cádiz) y a sus 21 años nunca se había planteado dedicarse a la interpretación. Protagonista de El Niño, la última película de Daniel Monzón, estrenada a finales de agosto, “odiaba” las cámaras. “Cuando mi madre grababa los cumpleaños, los protagonistas eran mis colegas, yo no quería salir”, comenta.

Se presentó al casting por casualidad. Para perderse dos horas de clase. Daniel Monzón buscaba para su nueva película chicos de la calle, sin experiencia. No colgó ningún cartel de “Se buscan actores”. Su equipo de casting estuvo meses visitando discotecas, equipos de fútbol, institutos, vieron a más de 3.000 aspirantes… hasta que dieron con él. Jesús Castro. Tiene algo en la mirada que traspasa, que lo define. “Soy tranquilo, no me gusta ponerme nervioso. Asimilo bastante bien los cambios”. Y es que, aunque él no quiera verlo, su vida ha dado un vuelco. Antes de presentarse al casting, estudiaba un módulo de Electrónica y ahora acaba de protagonizar una película al lado de Luis Tosar, Eduard Fernández y ha sido dirigido por Daniel Monzón, premio Goya a la Mejor Dirección por Celda 211. “En un principio, cuando me dijeron que iba a rodar con profesionales tan grandes, pensé: pero si hace tres años estaba en un instituto, cómo estoy ahora aquí. Me asusté”.

En un principio, cuando me dijeron que iba a rodar con profesionales tan grandes, pensé: pero si hace tres años estaba en un instituto, cómo estoy ahora aquí. Me asusté.

Pero el susto le duró poco. Jesús Castro asegura, después de reflexionar durante unos segundos, que no le tiene miedo a nada. En el rodaje de El Niño lo ha demostrado. De no saber conducir ha pasado a manejar un coche como un auténtico especialista y a que las lanchas se conviertan en sus grandes aliadas. Aún así afirma que “yo no me montaría en una lancha perseguido por un helicóptero ni de coña. Cuando cogía la embarcación, Jesús Castro se quedaba en tierra y El Niño era el que salía al mar porque si no, no lo hubiese hecho”. De este personaje, Castro afirma que “El Niño es muy noble, me ha recordado la importancia que tiene la amistad”.

Es consciente de que es nuevo en esto y de que a sus 21 años le queda todo por aprender. “Si partes de la base de que no sabes nada, como me pasó a mí, tienes que callarte cuando los demás hablen, escuchar todo lo que puedas, retener en tu cabeza y luego llevarlo a la práctica rodando. Tienes que absolverlo todo como una esponja”, explica. “Al principio no sabía cómo iba a ser todo este mundo. Nunca había pensado dedicarme a esto. Odiaba que me hiciesen fotos”, bromea. A pesar de esta inexperiencia, a finales de septiembre tendrá su segunda película en cartelera. Alberto Rodríguez, director de Grupo 7, le preguntó a Daniel Monzón por él y su respuesta fue tan brillante que también podremos ver a Jesús Castro en La Isla Mínima dando vida a un personaje “mucho más calculador y oscuro”. La pregunta era obligada. Después de rodar dos películas, ¿te consideras actor? Jesús Castro se lo piensa. “La verdad es que hasta hace poco me sonaba raro decir que era actor cuando me preguntaban que a qué me dedicaba, pero ya me voy acostumbrando. Yo creo que si haces una peli, eres actor, si no, no podrías hacerla, directamente”.

Vivir un rodaje desde dentro es toda una experiencia. Cámaras, focos, maquillaje, horas de espera… “Me ha impresionado la humildad que tiene todo el equipo. Me han arropado mucho. Algunas escenas de acción me costaron rodarlas porque el mar es muy impredecible y también las de desnudos”. Una secuencia inolvidable de la película que se rodó en Zahara de Los Atunes, una de las playas con el agua más fría de Cádiz, en el mes de abril. “En la peli sale un minuto pero yo estuve desde las ocho de la mañana hasta las siete de la tarde en pelotas, y hacía fresquito”, añade. También nos cuenta que una vez rodando en la lancha con el helicóptero encima y con Luis Tosar encañonándole, al protagonista de Celda 211 se le cayó la pistola al agua y acabó apuntándole con el dedo. “Tuve que cortar porque me entró la risa”, concluye.

Su nombre ya suena como posible nominado al Goya Actor Revelación y Jesús Castro sigue estando tranquilo, dedicado por completo a la promoción de El Niño y sin querer pensar en lo que vendrá después de todo esto. “Yo siempre digo que voy por pantallas, como los videojuegos, y la pantalla de ahora es la de la promoción de El Niño. Cuando pasemos esta pantalla y lleguemos a otra, ya la iré afrontando e iremos viendo que pasa”. Seguiremos jugando a tu videojuego, Jesús. De momento, él mantiene firme el consejo de su padre. “Me dijo que nunca me olvidara de los valores que él me ha transmitido, de donde venía, de la vida que había llevado antes de esto y la verdad es que siempre lo llevo presente”, recuerda.
Una vida sosegada en Vejer de la Frontera, a ratos con su familia, a ratos con sus amigos jugando al fútbol –“de chico, quería ser futbolista”, comenta. Trabajaba los veranos como peón de albañil y en la hostelería “para ganarme mi dinerillo, comprarme mi ropa de marca, mis zapatos”, y le gusta llevar una vida similar a la de antes. Sigue disfrutando del cine, de unas palomitas en una mano y un refresco en la otra. Su película favorita es El Padrino y su actor fetiche Luis Tosar. “No es porque sea él, es que lo que hace Luis en Celda 211 o en La flaqueza del bolchevique es de monstruos”, aclara. En su pueblo, lo alaban, se hacen fotos con él y están orgullosos de su paisano. “Ya era hora de que alguien de Vejer saliera”, le dicen sus vecinos.

Monzón le hizo un gran regalo: le dijo que él era el seleccionado el día que cumplió 20 años.

“Al verlo actuar sentía un escalofrío que me decía que él era lo que buscaba. Tiene un don, una mirada con profundidad, misterio, clase. Es un animal cinematográfico que tiene muy bien amueblada la cabeza”. Estas palabras que su descubridor, Daniel Monzón, ha tenido para SPLUS MAGAZINE, nos definen a una joven promesa de la pantalla que muchos comparan con Miguel Ángel Silvestre, Rubén Cortada y Paul Newman. Monzón le hizo un gran regalo de cumpleaños –le dijo que él era el seleccionado el día que cumplió 20 años- “el mejor que me han hecho en la vida”, dice sonriente. Este joven gaditano lo tiene claro. “Las personas con magia no necesitan hacer trucos”, escribe en su cuenta de Twitter. Jesús Castro tiene magia en los ojos, una magia que traspasa la pantalla.

También puedes ver esta entrevista en nuestra edición en papel.

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