Amantes de la naturaleza más salvaje, estáis de enhorabuena. Hoy visitamos uno los espectáculos naturales más maravillosos de la tierra:  sabanas interminables, enormes lagos, selvas tropicales, kilómetros de playas bañadas por el Indico, inmensas reservas naturales, praderas desérticas… Bienvenidos a Kenia.

Se dice que Kenia es un lugar mágico donde la espiritualidad se siente en cada piedra, en cada planta, en cada animal salvaje, en cada uno de los africanos… Un hervidero de vida donde contemplar la naturaleza en estado puro y disfrutar de una vuelta a nuestros orígenes descubriendo culturas ancestrales. Un entorno que inspira a todo aquel que puede admirarlo. La primera parada es Nairobi.

Una capital cosmopolita, interesante y viva, cargada de contrastes, donde los ricos barrios se mezclan con la suciedad y pobreza de algunas calles. Donde conviven en perfecta armonía cristianos, hindúes y musulmanes. 

No se puede pasar de puntillas por una de las ciudades más verdes del mundo. Una capital cosmopolita, interesante y viva, cargada de contrastes, donde los ricos barrios se mezclan con la suciedad y pobreza de algunas calles. Donde conviven en perfecta armonía cristianos, hindúes y musulmanes. En este safari urbano es parada obligatoria visitar la casa de Karen Blixen, la City Square o la National Library.

Ahora toca relajarse, aislarse del mundo urbanita, contemplar las vistas, y disfrutar de un entorno único. Comenzamos nuestro verdadero safari, y el primer destino es el Parque Nacional de Aberdare. Un lugar de ensueño en mitad de un denso bosque cubierto de niebla donde fluyen ríos helados que desembocan en fastuosas cascadas.

Este parque formó parte de la antigua ruta de elefantes. Lo que más sorprende a todo aquel que lo visita, es el estruendo de las inmensas cascadas que rompen en profundas piscinas y el sonido de la abundante fauna que habita en él. En este parque se podrán avistar animales que son difíciles de ver en otros parques: búfalos, leopardos, hienas, elefantes, mandriles, antílopes, rinocerontes…

Proseguimos la ruta hacía el Parque Nacional del Lago Nakuru, por el escarpado valle del Rift. Rosa, así es el paisaje que colorean los cientos de flamencos rosados que habitan en él. Este parque es el edén para los amantes de las aves y los safaris fotográficos, que encuentran en él más de 450 especies de aves distintas: pelicanos, flamencos, ibis…

Solo por este espectáculo merece la pena visitarlo, pero esto no es lo único. A lo largo de los bosques, valles y praderas que lo rodean se pueden avistar rinocerontes blancos y negros, la jirafa Rothschild y otras especies más comunes como el leopardo, el león, jabalíes verrugosos, búfalos…. Las orillas del lago están rodeadas de terrenos pantanosos, que durante las épocas más secas desaparecen para dejar al descubierto grandes placas de sal, bosques de acacias, zonas de pastos y una colina de bosque húmedo y cumbres rocas.

Una llanura sinfín, un pequeño oasis de vida silvestre en medio de la sabana casi desértica. Es aquí donde cada año se produce una de las migraciones más importantes de animales salvajes del continente africano.

Si existe un lugar en África que guarde el secreto de una tierra desconocida que encierra en su interior un número inimaginable de maravillas en todos los sentidos, ese es el Masai Mara. Una llanura sinfín, un pequeño oasis de vida silvestre en medio de la sabana casi desértica. Es aquí donde cada año se produce una de las migraciones más importantes de animales salvajes del continente africano: la Gran Migración.

Entre finales de junio y finales de octubre, cientos de ñus y cebras viajan desde la llanura del Serengeti hacia Masai Mara en busca de agua y pastos, atravesando las aguas del Río Mara habitadas por hipopótamos y cocodrilos. El paisaje es de un exotismo misterioso, grandes pastizales abiertos, con áreas de bosques de acacias y arbusto.

Pero si disfrutar de un safari es una experiencia realmente única en sí mismo, aún tenemos algunos ases bajo la manga que pueden convertirlo en un viaje realmente único. Dormir en un fly camp de lujo al aire libre. Sin paredes ni ventanas, solo una mosquitera en la cama. Pasar la noche casi a la intemperie para descubrir los mil y un sonidos que conforman la naturaleza más auténtica. A la mañana siguiente durante el despertar del día contemplar desde el cielo los increíbles paisajes que regala Mara. El viaje comienza al amanecer y durante la travesía el globo termina confundiéndose con las nubes y el rojizo de la tierra africana. Las vistas sobre la amplia extensión son verdaderamente sobrecogedoras. Nada mejor para concluir esta experiencia que un romántico y sugerente desayuno inglés.

La combinación perfecta tras un apasionante safari por los principales Parques Nacionales de Kenia es disfrutar de unas paradisíacas playas y descansar del vaivén de los 4×4. Así que, ponemos rumbo de nuevo hacía Nairobi y tomamos un avión que nos llevará a las Isla Mauricio. Situada en la ruta de las Especias, a medio camino entre África y el subcontinente indio. La sensación al llegar allí es tan reconfortante como llegar a casa tras un intenso día de trabajo y estrés.

Un oasis de paz y tranquilidad donde encontrar refugio. Rodeada por vibrante mar turquesa que contrasta con inmensas playas de arena blanca salpicadas de cocoteros, invitándonos una y otra vez a regresar a sus costas. Esto solo es una pequeña muestra de los encantos que ofrece un lugar que pocos se atreven a explorar, pero que nadie, o muy pocos, quieren olvidar.