La capital del Reino Unido es uno de esos lugares donde nada parece ser lo mismo a pesar de que todo permanece en su sitio. La experiencia en esta ciudad nos dice que no importan las veces que la visites, pues siempre te quedarás con ganas de más. Su originalidad recae en la singularidad de sus barrios, la mezcla de sus gentes y lo novedoso de sus tendencias. 

Londres va a la última, pero eso allí poco preocupa, y a casi nadie le importa. Sus habitantes rehúyen del qué dirán y viven ajenos a los estereotipos. De su gente, precisamente, surge una corriente artística y cultural que impregna al mundo y que compite con la omnipresencia norteamericana. Más allá del Big Ben y el Palacio de Buckingham, SPLUS MAGAZINE propone un fast tour por tres de los lugares más cool que la urbe londinense exhibe sin tapujos. Cojan asiento y libreta de notas, se aproximan experiencias inolvidables para disfrutar de Londres de una forma totalmente diferente.

Dalston
Este barrio situado en el noreste de Londres –estación Dalston Kingsland– es uno de los puntos calientes para los modernos de la ciudad. Sus calles, que se han masificado en los últimos años con la llegada de nuevos artistas en busca de alquileres baratos, suman numerosos restaurantes y tiendas vanguardistas en los que es fácil encontrar elementos llamativos como huertos ecológicos, muebles de cartón o peceras decorativas. El mestizaje de sus vecinos, muchos de ellos inmigrantes de procedencia caribeña, polaca o turca, genera en el lugar un espíritu cosmopolita y multicultural que se deja ver en cada uno de los diferentes comercios. Lugares como el cine independiente Rio o el Vortex Jazz Club se han convertido en iconos de una zona donde la cultura es venerada en cada esquina.

Dalston, como no podía ser de otra forma en Londres, cuenta con un interesante mercadillo: Ridley Road Market. En él y en las calles anexas se pueden comprar frutas, hortalizas y otros productos llegados de cualquier punto del planeta. ¿Su horario? De 8 de la mañana a 6 de la tarde. A partir de este momento, ganan protagonismo todos aquellos que buscan quemar suela. Al caer la noche, especialmente los fines de semana, la música se adueña del alma de miles de personas que alternan en locales como Mother Club, The Alibi, Zigfrid o Dalston Superstore. Es decir, un paraíso para los hipsters que a diario pasean por Kingsland High Street, su arteria principal.

Night tales

Peckham
Pues sí, Dalston mola. Pero vamos a ser sinceros: el lugar de la capital inglesa que hoy ocupa el corazón de más hipsters, y por lo tanto el más cool de toda la ciudad, es Peckham. Este barrio situado en el distrito de Southwark, al sur de Londres, ha resurgido de su decadencia para convertirse en un nuevo espacio de intercambio de negocios y cultura. Decenas de galerías de arte ocupan antiguos inmuebles que yacían abandonados a la voracidad del tiempo. La nueva vida de estos locales es patente en South London Gallery, en Flat Time House o en The Dye House, sitios de obligada parada si lo que se busca es conectar con la pintura, la fotografía o la escultura. En cambio, si lo que apetece es hacer unas compras, Bellenden Road y Rye Lane Market son los lugares adecuados. Ambas zonas cuentan con numerosas tiendas, restaurantes y puestos de comida para saborear al instante. En muchos de ellos es palpable una marcada influencia africana, ya que en Peckham se encuentra la mayor comunidad nigeriana del Reino Unido.

Otro motivo por el que visitar este afamado barrio es el mercadillo de Peckham Square. Eso sí, su amplio abanico de productos de alimentación, decoración o joyería étnica solo está expuesto al público los domingos desde las 9 de la mañana hasta la 1 de la tarde. Muy cerca de esta plaza se alza uno de los edificios que mejor representan el espíritu nuevo y renacido del lugar. Se trata de la biblioteca diseñada por el arquitecto Will Alsop. La obra destaca por lucir unos llamativos vitrales verdes, naranjas y rosados que nunca pasan desapercibidos. Muy llamativas son también las vistas de Londres que se alcanzan a ver desde Frank’s Café, club de moda en la ciudad. En su magnífica terraza, situada sobre un parking, habrá lugar para charlar y tomar un sofisticado cóctel con la gente más innovadora y bohemia de los alrededores.

Franks Cafe and Campari Bar, Peckham.

Camden Town
Es tiempo ahora para un clásico de lo moderno. Toca presentar el lugar más llamativo de Londres y, posiblemente, de toda Gran Bretaña. Quien no haya escuchado hablar en alguna ocasión de Camden no tiene vida social. Y no se trata de una exageración, pues todo aquel que visita este barrio queda impactado por su rareza, heterogeneidad y espíritu underground. Cualquier visitante, nada más salir del metro y echar un ojo a la calle principal, Camden High Street, percibe que se cuece algo diferente. Aquí, los típicos edificios de ladrillo rompen su monotonía con una alternancia de color propia del carnaval más alocado. Grandes letreros se conjugan con zapatillas, pantalones y otras figuras gigantes en las fachadas de los comercios.

Una cantidad significativa de estos negocios, precisamente, están dedicados a la moda de dos de las tribus que más se dejan ver por Candem: punks y góticos. De hecho, no puede obviarse que es en esta parte de la ciudad donde confluyen un mayor número de grupos sociales, y es habitual, casi familiar, cruzarse con tatuajes, piercings, ropa oscura de cuero, accesorios con tachuelas, pelos tintados u otros elementos de decoración corporal.

Ante semejante despliegue ornamental, poca gente podría imaginar que todo comenzó en los años 70 con varios puestos hippies de ropa y artesanía. Más tarde, al abrir sus puertas Camden Lock, el mercado más antiguo del barrio, la atracción por Camden Town se hizo casi adictiva. En la actualidad, más de 100.000 personas visitan semanalmente su centro neurálgico, lugar donde coinciden algunos de los mercados más importantes como Stables Market, Camden Lock Village, The Camden Market o el propio Camden Lock. Entre sus serpenteantes callejuelas se descubren centenares de tiendas y puestos que venden todo tipo de artículos, desde lo vintage a lo más futurista, caso de ‘Ciberdog’.

Como ocurre en Dalston y Peckham, la cocina internacional es también uno de los principales atractivos de Camden. Coreanos, tailandeses, griegos, italianos o vietnamitas compiten por vender sus mejores platos. Literalmente lo hacen. No escatiman en esfuerzos para dar a probar un trozo de sus manjares. Bien es cierto que su precio es barato y, encima, los que decidan comprar, pueden degustar la comida de forma relajada junto a Regent’s Canal, un canal de agua que cruza la zona norte de Londres y que aporta una bella pincelada a la singular postal que conforman las construcciones del barrio.

En definitiva, no es de extrañar que este singular territorio de vida alternativa y transgresora –aquí residió y murió Amy Winehouse– se haya convertido en una de las atracciones más visitadas de la capital. Es posible que el lugar ya no sea tan cool como antaño, sin embargo, resiste el empuje de las nuevas corrientes como ninguna otra parte de la ciudad. Visitarla es una experiencia única que obliga a volver. Y si lo haces, todo parece distinto, aunque nada haya cambiado. Camden Town es inmortal.

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