Cada sobremesa la vemos padecer en la serie Amar es para siempre. Interpreta a María, una de los siete hijos de Los Asturianos. Comenzó en el mundo de la interpretación con diecisiete años en la Tv-movie ‘No soy como tú‘ y también la hemos podido ver en las series ‘Los Quién‘ y ‘Los Protegidos‘.

Tráfico en Madrid. Siete de la tarde. Espero junto a un café repasando las preguntas que le haré a la actriz de origen argentino. Su abuelo materno es de Buenos Aires. Llega acelerada y se toma un descafeinado. No necesita pisar el acelerador. Seria, consciente de donde está y de quién es y meditando cada respuesta. Le gustan los caballos –tiene un tatuaje en la cadera-, la política y la historia. “Es una maravilla poder vivir anécdotas que te han contado tus abuelos”, nos relata. Lucía Martín Abello, respira.    

SPlus Magazine – Interpretas a María en ‘Amar es para siempre‘, ¿te gusta la evolución de tu personaje, de monja a peluquera enamorada?

Lucía Martín Abello- Mucho, y la que le queda porque me han adelantado cosas y vienen tramas muy potentes, tanto para la época como para el personaje. Empezó con lo de que quería ser monja, sólo era una primera capa del personaje, María lo hacía por Miguel, por el marido de su hermana, decidió que la única manera que tenía de olvidarse de él era apartarse y meterse en un convento de monjas de clausura. Era lo que les tocaba a las mujeres de la época.

SP- ¿Cómo es el trabajo en una serie diaria?

LM- Atómico. Llevamos un ritmo vertiginoso, es como un tren en marcha en el que tienes que subirte y acomodarte como puedas, pero tienes que hacerlo. También lo comparo con un deporte, tanto a nivel físico como mental tienes que estar muy predispuesto al cambio. También es cierto que meten mucho miedo y luego no es para tanto. Al principio, después no, te acogen con mucho mimo, te dejan tomarte el tiempo que necesites –aunque el trabajo previo lo tienes que preparar en casa, allí no hay tiempo-, si quieres comentar cualquier cosa, si en una situación no te sientes cómoda,… son muy flexibles y es cómodo trabajar con ellos pero el ritmo es veloz.

Trabajar en una serie diaria es como un tren en marcha en el que tienes que subirte y acomodarte como puedas, pero tienes que hacerlo.

SP- ‘Amar es para siempre‘ es una serie en la que entran y salen muchos actores, hay caras nuevas cada temporada. Tu personaje pertenece a la familia que lleva en la serie desde el principio, desde que estaba en TVE y era ‘Amar en tiempos revueltos‘, ¿te apetece seguir creciendo con ellos?

LM- Sí, por supuesto. Sobre todo por María, por mí también, evidentemente. Cuando entré en el proyecto de ‘Amar‘, traté de empaparme de la serie, ver capítulos de temporadas pasadas,… El sello de la serie es la familia de los Asturianos, más allá de que luego esté la trama de los protagonistas y demás. Nosotros somos siete hermanos, mi hermana Leonor es la mayor, luego estoy yo y después los niños. Creo que mi personaje puede seguir desarrollándose, por supuesto, ni siquiera es mayor de edad, tiene dieciocho años, y en la época de Franco, en el 65 que estamos grabando, María no será mayor de edad hasta los veintiuno. Además, me gusta mucho la historia, esa especie de juego, es un viaje en el tiempo y es la maravilla de poder vivir anécdotas que te han contado tus abuelos o que has leído en libros. Así que sí, me encantaría.

SP- ¿Crees que la serie es un trampolín para encadenar otros proyectos, como le pasó a Anna Castillo con la película de Iciar Bollaín, ‘El olivo‘?

LM- Creo que sí, realmente estás más visible y perteneces a un proyecto de mucho peso con gente importante. Pero luego, también está el curro personal; no puedo pensar que, como estoy en ‘Amar‘, seguro que me llegará algo y esperarme sentada, a lo mejor no me llega nada. Estar en el elenco de ‘Amar‘, ayuda, pero cada uno se tiene que currar sus cosas, aunque es cierto que compaginarla con otra cosa es complicado, el tiempo que hay es poco, pero sí te rompes los cuernos, literalmente, se puede.

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SP- Empezaste en la televisión con diecisiete años, ¿en qué momento te empezó a llamar la atención esta profesión?

LM- Siempre lo había visto desde un sitio muy lejano, para mí el mundo de la interpretación era como “ese mundo”, difícil de acceder, un trabajo muy complejo. Todo fue por un casting para una película que convocaron en mi instituto Eva Leire y Yolanda Serrano, mencionaron a Juan José Ballesta y todas las chicas del instituto fueron como locas a pedirles a sus padres que les firmasen la autorización. A mí me pareció una chorrada, me pareció muy difícil y dijé que no. Es muy de película americana pero fue así. Mi grupo de cuatro amigas me decían, “Lu, hazlo que te vemos en la tele” y yo, “En la tele, ¿de qué?”, al final mi mamá firmó. Me presento, todo muy tranquilo, con preguntas muy normales, tus hobbies, deportes, música,… A partir de esa prueba, paso cinco pruebas más y en la sexta me dicen que me van a cambiar del casting para la película al de una tv-movie, hago otras dos pruebas y ahí es cuando me dicen que Antena 3 me quiere junto con Nico Coronado, hijo de José Coronado.

SP- ¿Y qué haces después de eso?

LM- Después de semejante experiencia que fue maravillosa, empecé a darme cuenta, también por los compañeros con los que compartí ese proyecto, que hay distintos tipos de actores y de actrices. Creo que hay gente que tiene, de repente, esa suerte, como tuve yo, que dos tipas como Eva y Yolanda ven algo en mí, te dan la oportunidad y te abren la puerta. Hay gente que tira de eso, que una vez que hace cine y le cuaja algún proyecto, le van saliendo cosas y sigue así su carrera. Y gente que, después de acceder a este mundo, decide formarse. ¿Por qué? Pues porque esto es una profesión y estamos hartos de que nos hablen del mundo de la farándula, si estás harto, fórmate, porque todas las profesiones se forman… Yo estudié en Work in Progress, una escuela muy chiquitita de Darío Facal, y después en la de Juan Codina, compaginando con ‘Los Protegidos‘. Esa fue mi decisión, la otra era una opción pero no me llamaba, para nada.

SP- ¿En qué momento dijiste que querías que este fuese tu trabajo?

LM- Empezaron a aparecer pequeños destellos en las pruebas para la Tv-movie y, luego, haciéndola. Hay una anécdota, cuando me enviaron el teaser estaba en un piso que se había alquilado mi abuelo cuando vino de Buenos Aires y lo puse en bucle como 180 veces. Y, no sé si fue en otra entrevista o como fue, decían algo así como Lucía está empezando… y, mi abuelo se acuerda, que me levanté muy enfadada –fíjate, con diecisiete años- y dije, no perdona, yo llevo preparándome toda la vida para esto. Lo decía porque siempre que había una cena familiar acababa subida en la mesa imitando a un vecino, llevándolo siempre por lo cómico,… De alguna manera, siempre estaba esa cosa ahí desinhibida, con ganas de actuar, de armar una coreografía, un teatrillo, pero, de manera más consciente, más madura, fue en ‘No soy como tú‘.

SP- ¿Recuerdas tus primeros días de rodaje?

LM- Puff, mis primeros días de rodaje los recuerdo a pantallazos, fíjate que no ha pasado tanto tiempo, sólo seis años. No recuerdo sentirme desnuda, todo fue muy cómodo, en la primera lectura del guion ya estábamos todos. Mientras conocía todo el proceso, me sentía como entre esponjitas, todo muy cálido, me lo supieron explicar, sabiendo que no tenía ni idea de nada, de manera muy concisa, como un juego pero con la seriedad que requiere semejante proyecto. Lo recuerdo muy divertido.

SP- Después apareciste en la serie ‘Los Quién‘, ¿qué aprendiste allí, en ese formato?

LM- Desde pequeñita, por todo esto que te contaba, ya sabía reírme de mí misma pero en esa serie, cerré el bote, perdí la vergüenza. Aprendí mucho trabajando pero también estando en el camerino con gente como Javier Cámara, Julián López, Kiti Manver,… escuchando sus experiencias, anécdotas, aprendí todo el engranaje, el mecanismo de la comedia que es muy difícil. También, como era una sitcom, teníamos las gradas con público, escuchabas una risa y era un chute de adrenalina…

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SP- ¿Cómo ves la ficción nacional que se está haciendo hoy en día?

LM- Bien, bastante mejor. Hay algunas series nuevas bastante punteras que están pegando fuerte. He visto algún capítulo de ‘Allí Abajo‘ y de ‘Perdiendo el norte‘ pero tengo que reconocerte que todavía no he visto nada de ‘Bajo Sospecha‘, me han dicho que está muy bien armada, que tiene cosas muy lindas, detalles chiquititos que no solemos ver en series españolas.

SP- ¿Hay alguna en la que te gustaría trabajar?

LM- Realmente a día de hoy, no le diría que no a ninguna. Te voy a decir una que creo que todavía no se ha emitido, ‘El hombre de tu vida‘, no sé cómo será el resultado final pero el hecho que sea una adaptación de una serie argentina, me encantaría estar ahí.

SP- Cuando uno empieza a trabajar desde niño o adolescente es complicado elegir el camino correcto, ¿sientes que la evolución de tu carrera está teniendo el recorrido que deseabas?

LM- Sí, me doy cuenta después de ver ‘No soy como tú‘. Cuando echo un vistazo para refrescar cosas y ver en qué punto estaba y en qué punto estoy ahora, digo, ¡qué putada! Lo podía haber hecho tan bien con formación,… No me considero una Meryl Streep, sí he podido tener un uno por ciento de talento pero el talento puede ir y venir, entran en juego muchas cosas, de repente, la frescura de cuando eres más joven, te vas haciendo más mayor, tienes más prejuicios, te sientes más inseguro,… Para eso está la formación. Me gusta que el camino sea el que está siendo ahora, paulatino, no voy a estar ahí, de repente, en todas las portadas, con tres películas en cartelera, eso no es sano. Está siendo muy paulatino, muy progresivo, estoy contenta.

No me considero una Meryl Streep, el talento puede ir y venir. Para eso está la formación.

SP- Creo que arriesgarse en este mundo es importante, ¿qué te gustaría hacer que en un principio te de vértigo?

LM- Me gustaría hacer teatro, es algo que me da mucho respeto, me impone, le tengo un mimo increíble, me encantaría, pero me da mucho miedo.

SP- ¿Qué significa para ti la palabra éxito?

LM- Lo que el éxito es hoy en día para esta sociedad está un pelín alejado de lo que es para mí. Yo asocio el éxito con ser una persona formada, que sabe trabajar en lo suyo, más allá de tu perfil, lo que me parece realmente maravilloso es que te propongan para un abanico muy amplio de personajes y queden satisfechos con tu trabajo y tú también. Hacer tu trabajo bien, con comodidad, con respeto hacia ti mismo. El éxito para mí está más ligado a la esencia del trabajo en sí que al resultado, o al boom que hay ahora con las redes sociales. A mí me han llegado a decir, ojito con tus seguidores de Instagram porque muchas veces tu trabajo como actriz -porque no soy modelo, soy actriz-, depende de los seguidores, es muy heavy a donde está llegando esto.

SP- ¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de esta profesión?

LM- Lo mejor todo y lo peor, igual si nos vemos dentro de unos años te respondo otra cosa, de momento nada. Igual a veces la espera, De Niro, creo que era, decía que no nos pagan por trabajar sino por esperar, la espera está muy presente en el rodaje. Y te podría decir poco más, creo. Hombre, por supuesto, hoy en día con este gobierno, mundo subvenciones,… pero eso es algo más concreto por la situación de hoy en día.

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SP- Aparte de tu trabajo, ¿qué otras cosas ocupan tu mente?

LM- Me gusta mucho la política y la historia. Cuando era más jovencita comencé a militar en un colectivo de ultraizquierda. Mi representante no me ha dicho esto no lo digas, esto sí, pero te dicen que, cuando estás abriéndote camino, no es conveniente que abras la boca, que des tu opinión y si lo haces que sea de la manera más naif, más light posible. No estoy muy de acuerdo, cada uno es como es y eso le enriquece.  Hoy en día me preocupan muchísimas cosas, tenemos tantos frentes abiertos,… ahora, por ejemplo, todo el boom del tema de Venezuela. En España, decimos Venezuela y es hablar de los antidisturbios, el Gobierno, la gente que no tiene comida, tanta gente sin trabajo,… pero, espera, ¿de verdad creen que estamos en disposición de criticar? También me da mucho miedo el tema de la publicidad. La marca Moschino ha sacado un perfume para mujeres cuyo envase es un limpiacristales. Me parece que estamos llegando a unos límites en la publicidad, más allá de que, por supuesto, en todos los anuncios de limpieza salga la mujer, en todos los anuncios de adelgazar salga la mujer, en los anuncios de estreñimiento salga la mujer,… es para decir, ¡basta! Pero me falta gente que me diga, oye, Lu, ¿has visto esto? Me faltan amigas, me faltan mujeres, me falta mi madre, que se impacten por estas cosas.

SP- ¿Algún otro proyecto a la vista?

LM- Ninguno. De momento, con toda la carne en el asador en ‘Amar es para siempre‘.

SP- Perfecto, pues muchas gracias por este ratito, Lucía.

LM- ¿Ya? ¡Qué cortito! Muchas gracias a vosotros.

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