Cuando hay música de por medio, Makarena Rubio y Alejandro Cruz son algo más que dos entes absolutamente enamorados de las notas y escalas que pueblan el mundo sonoro. Juntos, son Makale, una formación con un carácter muy especial basado en la fusión, el mestizaje y la creatividad. ‘Remiendo pal vestío’ es el primer disco de este prometedor dúo.

Bueno, contadnos, ¿cómo surge Makale?

Nos conocimos a través del teatro, en un Festival de Teatro y Músicas por la Paz, hace ya casi siete años, coincidiendo en un montaje musical de Cabaret, en el que Alejandro llevaba la dirección musical y yo era la actriz principal. Aquí empieza a vibrar entre nosotros la magia necesaria y el feeling de creación. Pero no es hasta tres años más tarde cuando ambos decidimos unirnos.

¿En qué andáis metidos, chicos?

Recientemente hemos sacado un disco, llamado Remiendo pal Vestío, compuesto de 11 temas propios, masterizado y mezclado por grandes genios de la música como son Eduardo Ruíz Joya y Jesús Zarrias. Estamos autoproduciéndonos en este momento, vendiendo las 1000 copias que hemos sacado para recuperar algo de lo invertido y hacer que la artesanía musical siga funcionando. Ahora en esta entrada del nuevo año, queremos aunar nuestra energía y empezar a dar conciertos.

¿Qué creéis que aporta Makale al panorama musical que ningún otro grupo pueda aportar?

Aporta, por lo que hemos comprobado con este experimento en los conciertos que hemos dado, frescura, variedad. No hay monotonía, cada tema tiene su propia esencia y todo unido por la personalidad que nos caracteriza a cada uno. No hemos inventado nada nuevo, pero hemos hecho una mezcla curiosa con muchos ritmos variados.

Entonces, ¿cómo definiríais vuestro estilo?

Yo creo que nuestro estilo no tiene etiqueta, la gente nos pregunta y respondemos “escúchalo y ponle el nombre que quieras” –risas–. Es una mezcla variada de mestizaje cuyo repertorio cuenta con estilos diversos como swing, latin, ritmos flamencos, baladas, reggae, ska o rock latino, y a esto nos referimos cuando hablamos de mestizaje, grupo de mezclas variadas, pero caracterizado con la personalidad propia de aires sureños y sabor al mediterráneo, además de influencias sudamericanas.

No puedo evitar preguntarme cuáles son vuestros artistas de referencia.

Es que Alejandro y yo somos apasionados de la música, podría decir que para mí es un maestro, compañero y amigo con el que me enriquezco día a día. En este proyecto hemos tenido muchas referencias y fuentes de inspiración. Por nombrar algunas, puedo mencionar a Habana Abierta, Paris Combo, el Bicho, O´funkillo o Raimundo Amador…

¿Cómo componéis vuestros temas? Debe ser un proceso curioso…

La composición de Makale ha sido un fifty-fifty. Hay letras mías, letras de Alejandro, algunas de amigos que hemos descompuesto, y la música igual, yo le he llevado la idea de algunas canciones, chapurreando con el piano, y él ha creado el resto. Nos hemos retroalimentado. La música es muy exquisita, cuando la pretendes no aparece, pero si la dejas que fluya y vibre en ti, teniendo escucha con los demás que te rodean, aparece sola, es increíble –risas–.

Para terminar, y mirando poco más al futuro. ¿Qué esperáis de vuestra carrera?

Ahora mismo estamos en un punto en el aire. Hemos creado el proyecto y queremos empezar a abrirnos puertas y a moverlo para que la gente pueda escucharlo. Creo que esperar algo supone un esfuerzo demasiado pasivo para el nervio que nos caracteriza. No esperamos nada mejor, prefiero soñar que podamos llegar a mucha gente, que la música no caiga y que cada vez sean más los que se atrevan a jugar en este bonito campo y, sobre todo, soñamos con que les guste a la gente y Makale pueda tener su pequeño lugar en este mundo durante mucho tiempo.