Muchos ya la han apodado como la ‘meiga’ del cine y lo cierto es que a todos nos ha embrujado con su papel en una de las películas por excelencia de nuestro país en este año: La Isla Mínima. Sin embargo, su actual éxito no se debe a ningún pacto con el diablo sino más bien a recoger unos frutos que ha ido sembrando en el sector desde hace años.

Está en su mejor momento, de eso no hay duda. La actriz santiaguesa se ha convertido en una de nuestras jóvenes promesas del cine español pese a que la juventud no está reñida con toda la trayectoria que posee en el mundillo. Con tan solo 15 años ya debutó de la mano de Xabier Bermúdez en Nena. En el último año ya ha participado en dos de las producciones con más éxito del momento: La Isla Mínima y El tiempo entre costuras. En SPLUS MAGAZINE descubrimos a una Nerea Barros sencilla, con energía y con una simpatía única que no solo sabe transmitir a cámara sino también a través de estas líneas.

SPLUS MAGAZINE: Una vez vista La Isla Mínima no podemos dejar pasar la ocasión sin darte la enhorabuena por tu increíble caracterización, ¿cómo te has podido meter en la piel de una madre que ha perdido a sus dos hijas y conseguir ponernos la piel de gallina a los espectadores?

Nerea Barros: Muchas gracias por vuestras palabras sobre mi trabajo, me emocionan. “Yo, sólo he tenido que mirar a los ojos de mi madre y escuchar…¡Gracias mamá!” Me encanta iniciar esta respuesta así porque es la verdad, la primera mujer en la que me basé es mi madre, ¡una grande!. Rocío tiene muchas cualidades de ella y por supuesto de mis abuelas y de otras muchas ‘jabatas-heroínas’ que he tenido el placer de conocer a lo largo de mi vida y a las que admiro mucho. Mujeres generosas, coherentes, luchadoras, valientes… que dan su vida a sus hijos, a su familia, a los demás, sin pedir nada a cambio. Con mucho respeto, mi Rocío está dedicada a todas las heroínas, mujeres de bandera que han luchado como jabatas sacrificándose toda la vida para sacar una familia adelante desde el anonimato de una casa. ¡Gracias!

Nerea Barros

SP: Porque este papel nada tiene que ver con el personaje que interpretaste en El tiempo entre costuras, ¿en cuál te has sentido más cómoda?

NB: Son experiencias totalmente diferentes. Con mi trabajo tengo la suerte de poder transitar por personajes, emociones, vidas y partes del ser humano muy diferentes entre sí y que hace que mi profesión sea muy excitante. No me gusta acomodarme, me gustan los retos y estoy encantada de que mi trabajo consista en eso, en “no acomodarme”. Ha sido un placer crear a Beatriz de El tiempo entre costuras y a Rocío de La Isla Mínima, dos mujeres maravillosas que me han proporcionado como actriz muchas alegrías.
SP: Toda actriz tiene su papel soñado, ¿cuál sería el tuyo?

NB: No sé si hay un papel soñado, pero desde pequeña soñaba con convertirme en ‘Superman’ o en Bette Davis en cualquiera de sus películas (Jezabel, Peligrosa, All about eve, Eva al desnudo…) o ser Audrey Hepburn en Sabrina o Desayuno con diamantes…¡Ya que me dejas soñar…sueño! – ríe.

Mi Rocío está dedicada a todas las heroínas, mujeres de bandera que han luchado como jabatas sacrificándose toda la vida para sacar una familia adelante desde el anonimato . ¡Gracias!

SP: La Isla Mínima te ha convertido en una de las actrices del momento, sin embargo, tu trayectoria profesional comenzó con tan solo 15 años de la mano de Xabier Bermúdez en Nena, ¿cómo te embarcaste en una aventura así y siendo tan joven?

NB: Empecé a crear y soñar cuando tenía aproximadamente 5 años y no sabía en ese momento, ponerle nombre a lo que hacía delante del espejo con los zapatos rojos de los 80 y la bata marrón de mi madre, con sus risas cómplices a mi alrededor… Cuando tuve 14 y 15 años supe ya lo que quería aunque no se lo expresara a nadie y entonces conocí a Xavier y con él he trabajado en todas sus proyectos, hasta El oro del tiempo, su última película. Nena a los 15 años fue un sueño hecho realidad, el poder decir a los demás, a mi familia: “sí, me quiero dedicar a esto, es parte de mí”. Fue una historia de casualidad, destino, azar…No lo sé, da igual, porque fue una historia muy bonita.

SP: Lo que más nos sorprende es que después de esa actuación das un giro de 360º y te decantas por estudiar enfermería, ¿cómo se te ocurrió esa idea?

NB: ¡Qué va, no es ningún giro! – ríe. Tenía 15 años y estaba en Galicia, sabía que necesitaba formación y recursos tanto para actuar como para la vida y mis padres me aconsejaron que sacara una carrera para tener un colchón por si acaso. A mi padre le encanta la medicina por lo que me decanté por la enfermería, profesión que me ha aportado muchísimo. Aunque parezca raro siempre he combinado el estudio de arte dramático, danza, entre otros, con el de medicina y mi trabajo en el Clínico Universitario de Santiago de Compostela. Hasta hace dos años que me trasladé a Madrid definitivamente, estuve con ambos empleos.

SP: Durante ocho años te recorriste Galicia, Portugal y Brasil a través del circuito lusófono de interpretación, ¿qué recuerdas de esos momentos? ¿Qué te trajiste en la maleta?

NB: Sí, fue una época entrañable. Tuvo su parte dura y otra, la más grande, maravillosa, donde compartía experiencias y vida con compañeras llenas de creatividad. Recuerdo mucho ese recorrido con ellas tanto en los largos viajes como en la creación de los espectáculos. Hemos madurado juntas, se han convertido en parte de mi familia y me traje en la maleta muchas cosas: experiencias, nuevos caminos abiertos en mi mente, una mirada mucho más amplia y sobre todo, muchas tablas.

SP: Compartes tu vida desde hace años con uno de los personajes estrella de la pequeña pantalla, Juan Ibáñez, ¿cómo lleva que esta temporada vayas a estar rodeada de uno de los chicos más atractivos de El Príncipe, Álex González?

NB: (ríe) Menos mal que no es nada celoso y comprende perfectamente mi trabajo porque la verdad es que los chicos de El Príncipe son impresionantes y yo estoy encantada alegrándome la vista…Bromas aparte, Álex además de guapo, es un gran compañero y un gran profesional.

A Jesús Castro lo conocí en Sevilla y me enamoré. Es un ‘grande’ aparte de estar buenísimo y la verdad es que cuando lo conoces, el físico es un extra porque lo bueno lo trae por dentro. 

SP: ¿Qué nos puedes adelantar de tu personaje en la serie de Telecinco? ¿Se podrán ver escenas para todos los públicos o serás la rival directa de Fátima?

NB: ¡Ojalá ojalá pudiera, pero hay que esperar…! Aunque te adelanto que…¡soy una espía del CNI “chan, chan…” y hasta aquí puedo leer! –ríe. Y desde luego, con respecto a Fátima: ella no tiene rivales…

SP: Has compartido créditos con el chico que ha conseguido desbancar de las carpetas de las adolescentes a Miguel Ángel Silvestre, Jesús Castro, ¿le has dado algún consejo sobre el mundillo para que se vaya preparando de lo que está por venir?

NB: Adoro a Jesús, lo conocí en Sevilla y me enamoré. Es una persona magnífica, tiene unas entrañas auténticas andaluzas que le van a dar muchas alegrías en esta carrera por lo que claro que le he dado consejos y él a mí. Es un ‘grande’ aparte de estar buenísimo y la verdad es que cuando lo conoces, el físico es un extra porque lo bueno lo trae por dentro.

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SP: Eres una chica a la que le gusta el riesgo, ¿qué deportes practicas? Porque de uno en concreto te ha quedado una pequeña marca, ¿no es así?

NB: A mí y a Juan nos encanta la adrenalina. El deporte en la naturaleza nos une más si cabe y sobre todo nos quita el estrés y nos lleva a un estado maravilloso. Siempre que podemos nos escapamos a la montaña, al mar, al lago o a una carretera perdida y practicamos todo lo que tenga una tabla en los pies: wakeboard, snowboard, surf, longboard… Y sí, el año pasado intenté aprender a volar… ¡y me caí por un barranco con una moto de nieve! Afortunadamente sólo me rompí una pierna y me ha quedado una marca de guerra: desde ese momento me llaman “El Pajarillo Loco”- sonríe.

SP: Y por último, además de la temporada de El Príncipe, ¿dónde más podremos ver a Nerea Barros en los últimos meses? ¿Nuevos proyectos cinematográficos? ¿Teatro?…

NB: Siempre hay proyectos, pero saldrán unos y otros no, como siempre. Ahora estoy centrada en mi papel en El Príncipe, disfrutándolo mucho. Después, ya se verá. Espero descansar y disfrutar un poco con mi familia, con Juan y también centrarme y desarrollar ideas teatrales que tengo en el tintero, mis clases de danza, canto…. ¡muchas cositas! Aparte también tengo los proyectos audiovisuales que van surgiendo. Lo que tengo claro es que echo de menos los escenarios también…¡pero con calma. Todo se andará!

SP: Muchísimas gracias por darnos unos minutos de tu tiempo que ya sabemos que es bastante escaso. Un placer.

NB: Muchísimas gracias a vosotros. Un besazo gigante para todos.