Con una población ligeramente superior a los 5 millones de habitantes y una superficie de 390.000 metros cuadrados, Noruega ha hecho del turismo un potente sector económico después del petróleo, la pesca y la industria conservera. Buena parte de la culpa de este crecimiento se debe a la pureza de sus recursos naturales. Los conocidos fiordos y los glaciares milenarios han convertido a este país escandinavo en una referencia dentro del denominado turismo de aventura.

El sol empieza a despuntar a las seis y cuarto de la mañana. Hay un incesante movimiento de mochilas y botas en la habitación que indica que el día ha comenzado y que los fiordos aguardan la visita de cientos de curiosos con ansias de conocer hasta el más recóndito de los lugares. En la cocina, punto de encuentro de montañeros expertos e imberbes, los mapas y las brújulas se cuelan entre cafés y tostadas de mermelada. La previsión meteorológica marcará el ritmo del día y las actividades programadas.

Noruega rezuma paz y tranquilidad, justo lo que cientos de personas buscan cada año con este tipo de turismo alternativo. Y lo más llamativo es que para lograr tales privilegios, el viajero ha de explotar, sea cual sea, su condición física para disfrutar de un paisaje casi salvaje y ajeno al materialismo humano. SPLUS MAGAZINE te ofrece una sencilla guía para recorrer algunos de los parajes más sugerentes del país noruego, un viaje al alcance de cualquier edad y bolsillo. Tres elementos imprescindibles serán necesarios para esta experiencia única: botas de montaña, teléfono móvil y, en la medida de lo posible, un vehículo para asegurar el éxito de las rutas establecidas. Recorreremos el brazo suroeste de Noruega, desde Haugensand hasta Stavanger pasando por el fiordo más solemne de la zona y uno de los más visitados del país.

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Día 1: Oslo, la capital del país, recibe diariamente vuelos desde diferentes puntos de España a través de compañías aéreas low cost, si bien la ciudad más poblada de Noruega está bastante alejada de los puntos de mayor belleza natural. Por eso, y en función de los días de los que disponga el viajero, la visita a Oslo quedará pendiente de esta variable.

Dicen quienes conocen Noruega que lo extraordinario del país se esconde en las montañas, en el agua que pasa entre ellas y en la virginidad del aire que envuelve sus colinas. Teniendo todo esto en cuenta, el aeropuerto de Haugesund es la mejor oferta para comenzar nuestra aventura. Por lo general, especialmente en los periodos de otoño e invierno, la frecuencia de vuelos a esta zona suele ser de dos trayectos por semana.

El precio del alquiler de un vehículo en el aeropuerto de Haugesund es muy similar al de cualquier otro aeropuerto de Europa. El uso de un vehículo propio garantiza el paso por las rutas más atractivas. En cualquier caso, dada la masa de agua y la presencia permanente de montañas tendremos que subir al ferry en varias ocasiones.

Una buena sugerencia para pasar la primera noche es la pequeña localidad de Etne, un pueblo de 4.000 habitantes a unos 90 kilómetros de distancia del aeropuerto de llegada. Las estrechas y tortuosas carreteras y la limitación de 70 km/h que establece la normativa vigente en Noruega nos obligan a utilizar más tiempo para recorrer distancias relativamente cortas. Etne es una villa preciosa que descansa en la orilla del fiordo Etnefjorden, lugar de residencia habitual de pescadores y artesanos. La mayoría de alojamientos destinados al turismo que se pueden encontrar en esta zona son cabañas de madera perfectamente equipadas para entre 6 y 8 personas. Pese a que Noruega es el país más caro de Europa, disfrutar de una buena pieza de merluza o un salmón fresco es uno de los grandes placeres de esta aventura.

‘El Púlpito’ es un balcón de piedra con una caída vertical de 604 metros

Día 2: Es altamente recomendable comenzar este segundo día muy temprano, no sólo para aprovechar la mayor cantidad de luz sino para poder vislumbrar un amanecer único. Esta salida del sol, siempre y cuando las previsiones indican cielos despejados, es seguida diariamente por oriundos del lugar y por supuesto, por turistas que miran ensimismados como los rayos del sol van devorando la penumbra de la noche.

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Este segundo día será quizás el más tedioso del recorrido por los más de 200 km en coche que separan Etne de Forsand, nuestra segunda parada. Para ello habrá que utilizar el servicio de ferrys y cruzar dos parques naturales (Dyrahelo y Vormedalshela). Con la llegada de la noche, y teniendo en cuenta el objetivo del siguiente día, es aconsejable descansar a los pies del Lysefjorden (Fiordo de la luz). Entre los mayores atractivos de este fiordo están ‘El Púlpito’ y la roca ‘Kjerag’.

Día 3: ‘El Púlpito’ es un balcón de piedra con una superficie de 25 metros cuadrados con una caída vertical de 604 metros sobre el nivel del mar, un mirador natural y uno de los lugares más impactantes del mundo.

Esta plataforma pétrea, resto de las antiguas glaciaciones, no tiene ningún tipo de protección que separe al curioso del abismo, por lo que desde las autoridades noruegas piden extremar rigurosamente la precaución a la hora de visitarlo. Pese a eso, es habitual ver a muchas personas sentadas al filo de la formación tomándose fotos o simplemente viendo la belleza de las aguas turquesas del Lysefjorden. La subida a este paraíso natural tiene una duración de algo más de 2 horas y requiere de un calzado adaptado al terreno pedregoso. Aunque ‘El Púlpito’ es un sendero completamente virgen y abierto al visitante en cualquier época del año, los especialistas recomiendan no recorrer la zona en los meses de otoño e invierno o en cualquier otro momento si la previsión augura viento y lluvias.

Otro de los lugares mágicos de este fiordo se encuentra un poco más alejado de ‘El Púlpito’, hacia el interior de la propia entrada de agua. Se trata del ‘Kjerag’, una roca encajonada entre dos paredes a una altura de 1.000 metros sobre las aguas del mar. El acceso a esta roca es extremadamente comprometido, si bien cada día son más los que asumen un riesgo extremo para lograr la anhelada foto sobre la bola de piedra.

Día 4: El cuarto y penúltimo día en Noruega será quizás menos osado pero probablemente supondrá un mayor desgaste físico. Estamos a las puertas de subir la escalera de madera más larga del mundo, 4.444 escalones que componen la Escalera Florli. Para ello, desde Forsand tomaremos un ferry que nos permitirá una imagen genuina de ‘El Púlpito’ desde el agua hasta alcanzar la estación de energía de Flørli, punto de partida de esta experiencia que nos catapultará a 739 sobre el nivel del mar. Las vistas son merecedoras del esfuerzo físico acometido.

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Una vez finalizada esta ruta y si aún las fuerzas nos acompañan, viajaremos hasta Stavanger donde pernoctaremos y desde donde tomaremos un vuelo a la mañana siguiente de regreso a casa. Stavanger es una ciudad portuaria, tercera en número de población y considerada la ciudad del petróleo de los noruegos. En el año 2008 fue elegida, junto a Liverpool, ciudad europea de la cultura. Cuenta con una decena de museos y una vida cultural muy sugestiva. Sin embargo, al igual que la mayoría de ciudades noruegas, exceptuando la capital, son sorprendentemente tranquilas.

Las rutas de aventura no acaban, por supuesto, con la llegada a Stavanger. El país escandinavo alberga otros cientos de lugares no menos espectaculares que los vistos hasta ahora. En el norte del país, por ejemplo, se sitúa la roca ‘Trolltunga’, una plataforma imponente que se asoma al abismo separada a más de 1.100 metros del nivel del mar. Esta roca hace de balcón que muchos turistas utilizan para liberar adrenalina o simplemente para tomar una imagen espectacular del fiordo.

Noruega esconde rincones con encanto, plataformas rocosas, cascadas naturales, glaciares milenarios y formaciones que la naturaleza ha diseñado por sí misma sin la ayuda del hombre y que éste mira ahora asombrado y perplejo por su belleza. Lugares que parecen haber sido objeto de un proceso de elaboración minucioso para conseguir resultados brillantes. Lugares en los que la mirada y el corazón parecen converger en un mismo sitio. ¿Es Noruega tu próximo destino?

El apunte

Si viajas a Noruega no olvides que se trata del país más caro del viejo continente, con precios de hasta un 21% más que en el resto de Europa. Es el segundo país con la renta per cápita más alta del planeta (100.890 dólares) solo por detrás de Luxemburgo. Esto supone que un menú Big Mac en Oslo, la capital de Noruega, cuesta 8,58 euros, casi cuatro veces su precio en Tallín, la capital estonia, según el sondeo. En Madrid, el menú cuesta 4,70 euros. Por supuesto, no olvides cambiar tu divisa para conseguir la moneda local, la corona noruega.