Tu vida, la mía y la de mucha gente que está a nuestro alrededor tienen muchos componentes virtuales. ¿Quién no ha leído alguna frase y de inmediato ha pensado en tuitearla? O qué tal esa foto en la que nos sentimos únicos y queremos postear rápidamente en Instagram o Facebook. Y muchos más usamos esas redes sociales para sobrepasar las barreras del ocio y poder trabajar. Pero que un millennial intelectual, genio de la computación y no mayor de 34 años, te diga que las abandones para ser productivo, es algo que abre un gran debate. ¡Analicémoslo juntos!

Suele ser una escena recurrente ver a los adultos diciéndoles a sus hijos que suelten el móvil y compartan con “gente real”. Está bien que un afamado filólogo o una reconocida filósofa –cuyo único vínculo es la academia y la tercera edad– coincidan en criticar el exceso de hiperconectividad. Y es loable que existan duras sanciones para quienes conducen un coche y al mismo tiempo chatean.

Pero que un millennial genio de la computación, no mayor de 35 años y, entre otras muchas distinciones, graduado con honores del mundialmente reconocido Massachusetts Institute of Technology (MIT) te diga que para tener éxito profesional debes abandonar las redes sociales, es polémico. Y tal vez raro, pues su mensaje se difundió con fuerza por internet.

Children using technology on sofa

Incluso, puede ser contradictorio. Quien da ese consejo en momentos en que el mundo está casi por completo interconectado es un especialista en ciencias de la computación, con PhD en la misma área y no ha tenido ni Twitter ni Facebook. Es más, varios de los libros de Cal Newport son mundialmente reconocidos por sus tesis acerca del impacto, muchas veces negativo, que tiene la tecnología en el desempeño laboral. Su tesis la resume en una contundente frase que, a propósito, se hizo viral y hace parte de una reciente columna divulgada en la versión digital de The New York Times:

“Si de verdad quieres dejar un impacto en el mundo, permite que se acabe la batería de tu teléfono, cierra las pestañas de tu navegador, súbete las mangas y ponte a trabajar”.

Newport considera que las redes sociales son algo adictivo que impide a sus usuarios lograr la concentración necesaria y requerida para obtener éxito profesional. No solo enfatiza que el cerebro de quienes más las usan siempre quiere una ráfaga adicional de sus contenidos, sino que califica a la mayoría de cosas que allí se dicen como “entretenimiento trivial”. Para no tener aún 35 años y ser experto en ciencias de la computación es bastante crítico.

Cal NewportY tan crudo es su análisis de las redes sociales, poniendo su exitosa carrera como ejemplo, que recuerda que en la sociedad capitalista en la que vivimos lo que se recompensa es lo “raro” y “valioso”, y un trino o un post o un like lo hace cualquier ser humano con un móvil conectado a internet. Dice que eso “no es raro ni valioso”.

“Gran parte de las redes sociales se describen de mejor manera como una colección un tanto trivial de servicios de entretenimiento que actualmente están teniendo un buen momento. Estas redes son divertidas, pero te estás engañando si crees que los mensajes de Twitter, las publicaciones y los me gusta son un uso productivo de tu tiempo”, dice Newport.

Este académico va más allá y asegura que dedicar tiempo a promover o cultivar un ejercicio profesional a través de las redes sociales, o buscar nuevas relaciones a través de ellas para potenciar lo que un ser humano hace para ganarse la vida, lo único que refleja es que las personas tienen más interés en mostrarle al mundo una supuesta importancia que crecer y desarrollarse profesionalmente.

Newport enfatiza que “dedicarte a cultivar tu marca en las redes sociales es un acercamiento fundamentalmente pasivo al avance profesional”, pues –a su juicio– “le quita tiempo y atención a tu valiosa producción de trabajo con tal de convencer al mundo de que tú importas”.

Por su alta condición académica y el éxito profesional que tiene este millennial estadounidense es que su último libro, Deep Work, en el que aborda todas estas tesis, ha generado polémica. De hecho, su mensaje es claro: “La distracción de las redes sociales está afectando tu carrera. Desconéctate”.

Es evidente que la diversidad profesional que hay en todo el globo está volcada, en su gran mayoría, a las redes sociales. Y no precisamente como forma de entretenimiento, sino como vehículo para monetizar su actividad o expandir su rango de influencia. Solo hay que mirar qué gran compañía internacional, o si se quiere española, no tiene cuenta en alguna red social. No la hay. También hay exitosos community manager.

En la academia, no en toda –por supuesto–, también reciben con recelo las tesis de Newport. La principal razón es que sin importar tu edad o tu lugar de nacimiento, es el uso que le des a las redes lo que determinará si te sirven o no para crecer profesionalmente. Si tu decisión es solo divertirte en ellas, ¿quién podría decirte que no lo hagas? La doctora Aránzazu Román San Miguel, catedrática de periodismo en la Universidad de Sevilla, le dijo a SPLUS que “Newport escribe su artículo desde la seguridad que le da su puesto de trabajo y su situación social e intelectual sin pensar que todos los seres humanos no somos, quizá, tan afortunados en cuanto a dones intelectuales como él”. Y resalta el hecho de que muchas personas, como cantantes, intelectuales o ciudadanos comunes y corrientes, acuden a las redes sociales para promocionar sus actividades y abrirse espacios en mercados laborales o círculos sociales.

Incluso, lanza una premisa básica sobre el uso de estas herramientas digitales:

“No cuentes en una red social lo que no contarías en público, e igualmente no enseñes en una red social lo que no enseñarías en público”. Y advierte: “Debemos conocer el mundo que nos rodea para saber gestionarlo mejor”.

Si tú, quien lee este artículo justo ahora, está pensando en buscar un lugar recomendable para tapear y beber algunas cañas, o quieres saber qué piensan los viajeros sobre un determinado sitio que quieres conocer, lo más seguro es que acudas a Twitter, Facebook o Instagram. Y si lo que quieres es que al graduarte de la universidad puedas conseguir un trabajo acorde con tus estudios, seguro también navegarías en estas herramientas.

Redes4Ahora la pregunta que surge es si lo que dice Newport se podría aplicar a tu vida, o si esta revista podría seguir llevándote contenidos sin las redes sociales. La respuesta es variable, pues depende desde dónde la analizamos. Lo importante, como lejanamente coinciden Newport y Román, es focalizarte en lo que realmente quieres.

Este debate puede ser reiterativo, e incluso este texto también te puede parecer así, pero si lo posteas y además consultas con tus amigos cuál es la postura más viable, puedas encontrar alguna respuesta que te convenza. Anda, tuitéalo y miramos.