Hay varios lugares en el mundo donde la proximidad entre el cielo y la tierra es capaz de producir un sistema defensivo ante el miedo y la desconfianza. Son tangibles, terrenales, habitados pero no superpoblados. Lugares de belleza natural. Lagos, montañas o playas donde el humano no ha instalado aún su maquinaria capitalista y destructiva. Emplazamientos en los que solo descargamos el disparador de nuestra cámara réflex y donde respiramos, caminamos y hasta soñamos.

Skye es la segunda isla más grande de Escocia con una población de unos 10 mil habitantes que vive de la agricultura, el turismo, la producción de whisky y la artesanía. El período estival atrae normalmente a un gran número de turistas y visitantes que buscan conocer un rico patrimonio de castillos, vida silvestre e historia. Incluida dentro de las denominadas Highlands –Tierras altas de Escocia–, Skye cuenta con una extensión superior a los 1.600 km2 de relieve variado siendo la localidad de Portree la capital de la zona y el centro productivo y empresarial más importante.

La escasa población actual de las Tierras Altas tiene una razón histórica cuyo origen se remonta varios siglos en el pasado. Las familias de campesinos o clanes que vivían en la zona eran agrupadas para cultivar los terrenos de un terrateniente a cambio de seguridad militar y parte de la cosecha. Este sistema quedaría definitivamente fracturado a mediados del XIX al estallar las Highlands Crearances o Expulsión de los Galéicos. Los señores feudales comienzan a percibir los importantes beneficios procedentes del ganado ovino de forma que las familias dejan de ser prácticas para los arrendatarios. Esta situación generó su expulsión de casas y granjas para dar paso a las ovejas.

Norteamérica, Nueva Zelanda y Australia se convirtieron en ese momento en los principales destinos de más de un millón de escoceses que buscaban iniciar una nueva vida. Esto explica la baja densidad de población actual en esta región de Reino Unido. Cientos de ruinas cubiertas de maleza yacen estos días como resultado de aquellos movimientos migratorios. Afortunada pero tardíamente en el 2004 entró en vigor una ley que ponía fin a 900 años de feudalismo y que otorgaba a los campesinos el derecho absoluto a ocupar las tierras que compraban.

Una experiencia salvaje. La Isla de Skye se ha convertido en la última década en destino prioritario de senderistas, alpinistas, montañeros y amantes de la naturaleza. Águilas marinas, ciervos comunes, nutrias marinas, delfines, ballenas, focas o frailecillos son algunas de las especies que pueden  fácilmente apreciarse en su hábitat natural. Para ello basta con unirse a uno de los muchos WildTours –tours salvajes– que organizan las empresas turísticas de la zona, algunos de los cuales incluyen rutas en barco que garantizan la proximidad con la fauna marina.

Aunque cada traveler debe planificar su viaje de acuerdo a sus gustos, prioridades y tiempo, SPLUS MAGAZINE te ofrece una forma sencilla de recorrer este vergel en tan solo cinco días. Para ello recomendamos disponer de transporte propio, una mochila con productos de primera necesidad y una excelente cámara fotográfica. Una adecuada climatología podría convertir Skye en una de tus mejores experiencias.

Alquilar un coche en Escocia resulta sencillo y económico ya que muchas empresas ofrecen vehículos desde £15, unos 20 euros al día. Conocer las Tierras Altas de Escocia con tu propio vehículo es una experiencia única al alcance de cualquiera. La frecuencia del transporte público es realmente baja siendo imposible acceder en tren.

Muchos viajeros procedentes de España optan por el aeropuerto de Glasgow como punto de partida. En poco más de 4 horas en dirección noroeste se puede acceder a la isla a través del Skye Bridge –Puente de Skye– que la mantiene unida a la pintoresca localidad de Kyle of Lochalsh y al resto del país.

 con una población de unos 10 mil habitantes que vive de la agricultura, el turismo, la producción de whisky y la artesanía. 

 

Si bien esta es la forma más sencilla y rápida de alcanzar nuestro objetivo desde Glasglow, existe una segunda vía que permite hacer un breve receso en el lago más conocido del mundo, el Lago Ness. Con una superficie de 57 km2 y una profundidad de 226 metros es el segundo lago más grande del país aunque su profundidad lo convierte en el de mayor volumen. De hecho alberga más agua dulce que todos los lagos de Inglaterra y Gales juntos. Al igual que la mayoría de los humedales de la zona, el Loch Ness es el resultado de las glaciaciones acaecidas hace más de 10.000 años. Visitar este lago será una excelente oportunidad para saber todo lo que hay de leyenda y realidad acerca de Nessie.

Independientemente de la ruta por que opte el viajero, ambas alternativas concurrirán en el ya citado Skye Bridge. Ocho millas antes de cruzar el puente encontrarán sin apenas esperarlo una de las fortalezas históricas más reseñables de Escocia. Se trata de Eilean Donan, fechado en el siglo XIII y cuyo acceso está limitado a un puente de piedra desde un aparcamiento para vehículos o bien a través de un llamativo muelle para barcos ya que el castillo se erige en una minúscula isla dentro del Lago Duich.  Varias escenas de películas como Braveheart y Los inmortales han sido filmadas en este emblemático e inimitable lugar que sigue siendo residencia oficial del Clan McRae.

Skye en cinco días. Nuestro viaje arrancará en el sur de la isla donde se sitúa el único acceso para vehículos que se ha diseñado hasta el momento. Recorreremos las penínsulas que la componen, alcanzaremos el pico más alto dentro de las montañas Cuillins Hills y  bucearemos en el interior de esta formación desde el oeste hacia el este. Para ello se establecen una serie de etapas analizando aspectos culturales, naturales e incluso de carácter doméstico.

 Strathaird y Minginish –48 horas–

Ubicadas en el sur, estas penínsulas incluyen las conocidas Cuillin Hills –Colinas de Cuillins– una cadena montañosa de 11 kilómetros de largo compuesta por doce picos de basalto y roca dura. Atravesar la sierra supone más de 15 horas, por lo que se recomienda hacerlo con profesionales para facilitar el trazado de las rutas. El punto más alto de las Cuillins y de Skye es Sgurr Alasdair, situado a 992 metros sobre el nivel del mar. Sus escarpes desnudos permiten su comparación con cadenas montañosas como Los Alpes.

Otro de los grandes reclamos de la primera es el Loch Coruisk –Caldera de aguas– El acceso a este lago ubicado a los pies de las Cuillins se puede hacer en barco a través de Egol, una pequeña localidad situada en el extremo de la península, o bien iniciando una ruta a pie desde Sligachan, un asentamiento cercano a las montañas.

Entre lagos y montañas no podemos olvidar que Escocia es el principal productor de whisky a nivel mundial. Regiones como Lowland, Campbeltown, Islay o las mismas Highlands se han convertido en motores de esta industria que elabora productos de alta calidad. La península de Minginish, más concretamente la villa de Carbost es, desde el año 1830, la casa del Talisker, el whisky favorito del fallecido Robert Louis Stevenson.

Estos dos primeros días de viaje se completarán con un relajado paseo por las Fairy Pools –Piscinas de Hadas o Piscinas naturales– que se extienden desde la base hasta la parte media de las Cuillins, en el bosque de Glen Brittle. Son humedales formados gracias a las aguas cristalinas procedentes del deshielo de las montañas.

 Entre lagos y montañas no podemos olvidar que Escocia es el principal productor de whisky a nivel mundial. Regiones como Lowland, Campbeltown, Islay o las mismas Highlands se han convertido en motores de esta industria que elabora productos de alta calidad.. 

 

Duirinish y Waternish –24 horas–

La primera de las penínsulas que visitamos a continuación alberga el llamado Nesit Point, una impresionante vista que constituye asimismo el punto más al noroeste de Skye. Desde aquí hay una conmovedora panorámica de las Islas de Lewis y Harris así como de El Minch, un brazo de mar que separa el noroeste de las Tierras Altas de Skye. Existe un servicio comercial de ferrys para obtener una visión más exacta y precisa de las islas.

Localizado en Waternish y perteneciente al Clan MacLeod, el Castillo de Dunvegan es una fortaleza habitada desde hace 900 años por las diferentes generaciones de esta familia y desde 1933 abierta al público. El escritor Walter Scott, la reina Isabel II o el emperador nipón Akihito han sido invitados en alguna ocasión a pernoctar en sus dependencias. Su interior no difiere mucho de otros castillos de la zona, si bien su jardín y ubicación invitan a soñar y a perderse por el recinto amurallado durante horas. El Waternish Point, no muy lejos de Dunvengan, es un mirador que se alza en el oeste de esta segunda península.

Trotternish –48 horas–

Kilt Rock es una formación rocosa escarpada que debe su nombre a la Kilt escocesa. Desde el mirador de este acantilado en un día soleado se pueden diferenciar los colores de la falda más característica de Europa. Este paraje de naturaleza salvaje incluye una caída de agua de unos 50 metros directamente al mar. Visitar Kilt Rock es altamente recomendable para viajar a través del tiempo y disfrutar de la luz, el color, la naturaleza y la libertad. Situado al norte está considerado por muchos viajeros como uno de los acantilados más llamativos del planeta.

La segunda parada es Old Man of Storr. Se trata de una rocosa y escarpada montaña, The Storr, que incluye varios monolitos de piedra, siendo el más grande de ellos un pináculo de 50 metros de altura –Old Man– resultado de la erosión de los últimos miles de años. Desde los pies del pináculo se puede obtener una visión sobrecogedora y única de la Isla de Ramsey. Es común visitar estos lugares a través de rutas senderistas y siempre equipado con botas resistentes al agua y ropa cómoda.

La última parada será Portree. Es la capital de Skye y es el único sitio donde se desarrolla cierta actividad comercial. También es el único lugar dotado con un instituto de enseñanza secundaria. Aunque dispone de un puerto comercial, el turismo constituye la principal fuente de ingresos del Puerto del Rey. Los amantes de la saga de Harry Potter habrán identificado el nombre de la ciudad ya que aparece en repetidas ocasiones en las novelas de J.K Rowling.

Conocida como la isla de la niebla o de la bruma, Skye constituye uno de los parajes más recónditos de Reino Unido, con una belleza soberbia y fascinante producto de un respecto mayúsculo por la historia y por el tiempo. Ha sido esta consideración humana la que ha logrado mantener completamente inmaculado un paisaje que muchos podrían ubicar en el pasado. La ausencia de línea telefónica en muchas rincones de la isla o la imposibilidad de obtener conexión a Internet en algunos alojamientos convierten a Skye en un paraíso terrenal, un lugar alejado de las prisas, las urgencias y el estrés de la vida diaria.

Skye es uno de esos mágicos lugares que sitúan espiritualmente al ser humano más cerca del cielo