La apuesta española por el diseño de sombrerería tiene un destacado acento sureño. Algunas de las principales firmas desarrollan su creatividad en Sevilla, punto referencia de este arte a nivel internacional. Un magnífico ejemplo es el éxito de Tolentino. Sus creaciones, basadas en el trabajo de Felipe Vivas y Manuel Carrión, dotan de singularidad y elegancia a una clientela repartida por todo el mundo.

La prestigiosa publicación Couture Hats los ha seleccionado entre los diseñadores más importantes a nivel internacional. Y no por casualidad. Felipe Vivas y Manuel Carrión presentan con Tolentino una realidad llena de sueños imposibles. Sus creaciones llegan al alma tras rasgar el limite de la creatividad, ese que tanto asusta a otros creadores. SPlus Magazine visitó el showroom que la firma posee en la céntrica Plaza de la Encarnación de Sevilla y mantuvo una enriquecedora charla con Felipe Vivas. Este fue el resultado.

Eres un artista polifacético que se ha formado en muchos campos ¿Cuándo y por qué decides dedicarte a la moda?

Felipe Vivas: Bueno, llevo toda mi vida entregado al arte. Me inicié hace 28 años cuando cambié la licenciatura de Derecho por la de Bellas Artes. Amplié mis estudios con dos especialidades y cursé un doctorado. Después fui a Estados Unidos para continuar con mi formación y a la vuelta decidí emprender unos negocios relacionados con la hostelería. Sin embargo, durante todo este tiempo, tenía el gusanillo de la moda por influencia de mi abuelo, Tolentino, que fue un importante sastre italiano, y por mi madre, una gran modista. Un día comprendí que tenía que desarrollar mi verdadera pasión y tomé la decisión de dejar atrás todo lo que había conseguido para marcharme a Londres y París. Allí, en diferentes escuelas de moda, aprendí el oficio, la técnica, que unidos a las facetas artística y creativa de los años anteriores, me han formado como diseñador.

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¿Por qué sombreros?

Felipe Vivas: Es lo que realmente me atrae. Pienso que crear un sombrero es el culmen del diseño, la guinda final. Por ello trato cada pieza con muchísimo amor y me encanta atender las necesidades de cada clienta. Disfruto mucho haciéndolo.

Has comentado que tu abuelo materno, Tolentino, influyó mucho en ti. Incluso elegisteis su nombre para vuestra marca….

Felipe Vivas: ¿Influencia? Toda. Cada vez que iba a visitarlo a su residencia de Broza, a unos 50 kilómetros de Cáceres, me encontraba con enormes mesas de corte, grandes tijeras y una mezcla de hilos por todos sitios. Aprendí mucho de toda aquella experiencia de la infancia. Me marcó para siempre.

La otra parte importante de Tolentino es Manuel Carrión. ¿Cuáles son vuestros roles en el día a día de la marca?

Felipe Vivas: La aportación de Manuel es fundamental. Aparte de ser mi pareja sentimental y servirme de apoyo, lleva a cabo una gran labor profesional y creativa. Mientras yo me encargo del diseño, el trabaja en la maquetación, el ornado y otros detalles. Diversificamos el trabajo porque ninguno de los dos, por nuestra cuenta, podríamos llevar todo las tareas hacia adelante. No hay más que mirar nuestros dedos –risas–.

Tolentino se divide en tres líneas diferentes: Tolentino Haute Hats, Hunky Punky y Circus. ¿En qué se diferencian?

Felipe Vivas: Efectivamente, la primera está enfocada a la alta sombrerería. Por su parte, Hunky Punky ofrece piezas más desenfadas, pequeñas y asequibles, que están dirigidas sobre todo al público joven. Por último, en Tolentino Circus se agrupan todos los diseños llamativos que aparecen en los desfiles y que están pensados para la ópera, el teatro, el cine e incluso para las grandes fiestas en discotecas. De hecho, los chicos de Gore Performance, que actúan en Ibiza, París, Las Vegas, Dubai o Tokio, suelen llevar estos diseños. Aunque la mayoría de los clientes asocian Tolentino a la alta sombrerería, nuestra marca es el conjunto de las tres líneas. He de admitir que me encanta afrontar retos como el de diseñar un sombrero con forma de bola enorme. En estos casos se debe demostrar el dominio de los materiales para diseñar una pieza ligera, cómoda y resistente. Es un trabajo muy bonito.

En vuestras creaciones utilizáis una amplia variedad de materiales. Debe ser complicado encontrar lo que necesitas en cada momento…

Felipe Vivas: Es cierto que jugamos con muchas opciones. En este sentido, mi formación en Bellas Artes me ha permitido no tener miedo a utilizar determinados materiales, así como a dar rienda suelta a las ideas. En las escuelas te enseñan las nociones básicas que todo modisto ha de conocer, pero no trabajas la creatividad, y la creatividad está muy relacionada con el conocimiento de materiales. En mi caso, dada mi trayectoria inicial, encuentro mayor comodidad. Por otro lado, no es fácil encontrar los proveedores y los materiales que realmente quieres usar. Cualquiera de nuestras piezas han pasado por numerosas pruebas previas en las que se han utilizado distintos materiales. A veces es un trabajo muy complejo, porque cuando encuentras algo que te agrada, comienza una nueva fase en la que descubrir si ese material reúne las características adecuadas para utilizarse en otros diseños, tejidos, etc.

Esto significa que hacer realidad un encargo de una clienta no es cosa de dos días.

Felipe Vivas: Normalmente establecemos unos quince días para finalizar los encargos. Por suerte, la demanda es alta y tenemos lista de espera. De ahí la necesidad de concretar una cita previa y el habitual consejo de que contacten con nosotros con un mes de antelación. Es imposible acabar una pieza en pocos días. Nuestros diseños, aunque aparentemente sean contemporáneos, tienen su base en el estilo clásico, y dicha base está compuesta por el fieltro, un material que hay que encolar, dejarlo secar, darle forma…Solo este proceso requiere un mínimo de tres días. En este sentido, las clientas sí que pueden venir a nuestro showroom y elegir uno de los modelos ya finalizados. Sin embargo, si lo que buscan es encargar algo que se adapte al color o a la forma del vestido, el proceso es más extenso.

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Debéis sentiros orgullosos por mantener una clientela fija en tiempos tan complicados….

Felipe Vivas: Desde luego. Aunque es una pena tener que hablar de la crisis todos los días. Creo que es muy importante hacer caso a las letras de Alaska, olvidar las penas y mirar hacia adelante. No queda otra que ser positivos. En nuestro caso tenemos suerte de que la sombrerería esté en pleno auge. En realidad nunca ha caído, pero como todo en la vida en ocasiones atraviesa momentos más álgidos que otros. Es curioso que a lo largo de la historia, en momentos de recesión económica o conflictos internacionales, la mujer tiende a vestir más sobria, y en muchos casos esta sobriedad queda rematada con elementos decorativos, como puede ser un sombrero o unos labios pintados de color rojo. No hay que olvidar que en tiempos de crisis se venden más barras de labios que nunca. Si a ello le unimos el boom provocado por las últimas bodas reales, surge una demanda global muy interesante.

Vuestros sombreros tienen una gran aceptación dentro y fuera de nuestras fronteras, y ocurre lo mismo con otros diseñadores españoles. ¿Significa esto que en España hay grandes talentos de la moda?

Felipe Vivas: Sin duda. En España hay personas muy capacitadas en todos los sectores. El problema es que, en muchos casos, está mal aprovechado. El talento requiere unas directrices adecuadas para desarrollarse plenamente.

¿Quieres decir que las administraciones no prestan el apoyo suficiente?

Felipe Vivas: Está claro que no. Las ferias de moda son un claro ejemplo. Cada vez se potencian menos. Es una pena porque son un gran escaparate para darse a conocer y encontrar clientes. Todos los que formamos parte del mundo de la moda estamos muy dolidos con las decisiones políticas. En algunos casos los recortes han sido excesivos y terminarán por hacer mucho daño a la imagen de la moda española en el exterior. No obstante, aquí en el sur, y especialmente en Sevilla, contamos con grandísimos nombres del mundo de la sombrería, caso de Cherubina, Patricia Buffuna o Blanca Belmonte. Somos referentes en este sector, y como tal, hemos de estar orgullos.

Ese podría ser un buen mensaje para los más jóvenes, ¿no crees?

Felipe Vivas: Por supuesto. Los gente joven tiene que dar un paso al frente ante la crisis. Es momento de estudiar, leer, ver cine, salir, nutrirse. Ahora mismo son una especie de disco duro que va almacenando experiencias. Ante todo han de vivir la vida y afrontar el día a día con optimismo. Yo le debo mucho a la época de los 80, al underground. En mi juventud se vivía la cultura trush mezclada con la cultura del lujo. El eclecticismo era la base del arte contemporáneo y todo, en general, quedó en mi recuerdo para siempre.

No me gustaría despedirme sin conocer algunas de tus aficiones, aunque creo haber descubierto una. Desde que he llegado tenemos un bonito sonido de fondo…

Felipe Vivas: ¡Sí, música clásica! –risas–. Concretamente Händel, es uno de mis compositores preferidos. Me encanta la música clásica, aunque también escucho pop, caso de Amaral o de mi amiga Olvido –Alaska–. Pero lo que más me gusta, y que apenas puedo hacer, es salir al campo. Es ahí donde mi cabeza descansa y se olvida de la moda, el arte, la literatura…De pequeño siempre iba a ver los caballos y a saltar de peña en peña, algo que ahora no puedo hacer, lo de saltar digo –risas–. Tengo melancolía de aquella época.

Ha sido un placer charlar contigo. Muchísimas gracias por todo.

Felipe Vivas: El placer ha sido atender a una revista como la vuestra. Enhorabuena y gracias por interesaros por la sombrerería.