Aunque a todos sus personajes los quiere por igual, como si fueran sus hijos, este actor algecireño acaba de presentar uno de sus trabajos más exquisitos, ‘Sicarius’. Próximamente, también podremos verlo en la nueva serie de TVE, ‘Carlos, Rey Emperador’. 

Tomarse un café con Víctor Clavijo es tomarse un café con la experiencia, la sabiduría y las ganas de más. En una conversación de casi una hora junto al Teatro de La Latina, el actor nos confiesa que se siente querido por sus compañeros, que la popularidad de ‘Al Salir de Clase’ se le hizo incómoda y que le encantaría hacer de travesti. Proyectos no le faltan. Y para los ratos libres, su otra pasión, la fotografía. ‘Sicarius’ de Javier Muñoz ha sido su última adquisición cinematográfica pero lo hemos podido ver desfilando por televisión, cine y teatro como pez en el agua. Seguiremos nadando contigo.

SPLUS MAGAZINE: Hemos podido ver tu último proyecto, la película de Javier Muñoz que protagonizas, ‘Sicarius’. ¿Cómo es el sicario al que das vida?

Víctor Clavijo: En un principio, Javier y yo teníamos muy claro de que era un tío frío. No era un sicario al estilo norteamericano ni suramericano. Vi muchos videos de sicarios en YouTube y muchos actúan bajo los efectos de las drogas y a veces lo hacen fatal, son muy torpes. El nuestro era un hombre normal y corriente, pasaba desapercibido. Javier quería jugar con la idea de que es un oficio que puede desempeñar tu vecino, o quien tienes al lado en la butaca de cine. Tiene la capacidad de ser frío, de ejecutar a todo el mundo sin ningún remordimiento, salvo su código ético. En este caso, ¿por qué no mata a esta mujer? No se puede desvelar.

SP: ¿Qué amas y detestas de él?

VC: Como personaje no puedo juzgarlo, intento enamorarme de ellos sean asesinos o santos. Como ser humano, juzgado por otro ser humano, evidentemente, es un personaje detestable, que se quiere justificar todo el rato. Nos planteamos que ésta podría ser su última noche de trabajo, una noche que lo redime de todas las culpas que se le puedan achacar porque lo que hace le honra, no ejecuta a un inocente a costa de enfrentarse a un montón de peligros e incluso de que lo maten a él.

Sicarius

SP: Vuelves al cine después de dos años con un papel protagonista, ¿cómo se afrontan este tipo de papeles?

VC: Con mucha responsabilidad y también con un punto de placer porque el personaje es muy especial y lo quise abordar con disfrute. Me puse en manos de Javier, que tenía muy clara la película, y me dejé llevar. Fue un rodaje agotador. Cuando tienes un protagónico es morir durante el rodaje. Y encima tuvimos muchas secuencias con un frío de narices. Fue duro. Pero luego ves el resultado y compensa.

SP: ‘Tres días’ fue otra película que protagonizaste hace ocho años, ¿qué cambió después de esto?

VC: De ‘Tres días’ todavía voy recogiendo frutos de esa cosecha. A corto plazo, cuando se estrenó, no tuvo la repercusión que esperábamos a pesar de que ganó en Málaga y de que en Los Ángeles tuvo muy buena acogida. Se habló incluso de hacer un remake, pero a nivel nacional no funcionó como esperábamos. A mí ‘Tres días’ me ha dado cosas muy buenas, conocer a Javier Gutiérrez que es un director increíble, todos los proyectos que vinieron después con directores que me descubrieron en un registro diferente, y un salto cualitativo.

SP: ‘Al salir de clase’, tu trampolín, ¿qué le debes a esta serie?

VC: Para mí ‘Al salir de clase’ fui una escuela, un gimnasio. Venía de la Resad y allí me descubrí como actor, fui traspasando límites que no conocía, te enfrentabas todos los días a defender secuencias muy diferentes. Le debo muchísimo. A nivel popular, es verdad que me colocó en un nivel de reconocimiento que no siempre es cómodo, sinceramente. Y a nivel profesional, en su momento, no fue ninguna conquista porque la gente del teatro y del cine renegaba de los de la televisión, y más en concreto de nosotros, que consideraban que éramos unos niños sin formación que nos habían cogido por la calle. El beneficio laboral me ha llegado más tarde, cuando directores de mi generación me dicen que les encantaba mi trabajo.

SP: ¿Y cuándo decide uno abandonar el barco?

VC: Lo decidí yo, voluntariamente. Decidí largarme cuando, de repente, sentí que empezaba a repetirme. Disfrutaba muchísimo con el personaje, crecía muchísimo, para mí cada día era un escalón más en su construcción y evolución. Pero cuando sentí que ya tenía formado el personaje, me asusté y dije “no quiero repetirme, ni tirar de recursos, quiero seguir creciendo”.

SP: ¿Qué se hace después de dejar una serie así?

VC: Es cierto que tenía una película pero que se retrasó mucho. En ese año, volví a la línea de salida, a hacer personajes episódicos en otras series pero que para mí eran un reto. No era convertirse en un funcionario, ese era el peligro. Es muy goloso porque lógicamente facturas todos los meses pero decidí ampliar mis registros, investigar y hacer otros personajes. Un policía en ‘Los 80’, otro en ‘Hospital Central’, en ‘El Comisario’, hasta que salió un personaje fijo. Volví a la parrilla de salida pero era lo que quería.

Lope es un personaje divertido, más que intenso y romántico, es un auténtico “pichabrava” que usa su galantería para conquistar.

SP: Has dado vida a Lope de Vega en la serie ‘El Ministerio del Tiempo’. Los espectadores piden que Lope vuelva a aparecer en la segunda temporada, ¿qué más se puede contar del dramaturgo? ¿Te apetece?

VC: Me encantaría, y me siento alagado, soy muy fan de la serie y no me suele ocurrir con los productos en los que trabajo, aunque lo veo complicado. Es muy interesante la línea que ha tomado ‘El ministerio del tiempo’ sobre Lope, es lo que yo siempre he pensado de él. Uno lee su biografía, tuvo dieciséis hijos, seis amantes, cuatro mujeres. Éste es el personaje interesante. Es un personaje divertido, más que un personaje intenso y romántico, es un “pichabrava”, utiliza ese romanticismo, su piquito de oro y una cierta galantería para conquistar. La apuesta de los hermanos Olivar de diseñar así al personaje me pareció perfecta.

SP: Acabas de recibir tu cuarto premio de la Unión de Actores por tu trabajo en el capítulo de ‘Los Tres Cerditos’ de la serie ‘Cuéntame un cuento’, ¿por qué crees que tus compañeros te han otorgado este premio? ¿Te sientes querido por la profesión?

VC: Te sientes orgulloso y recompensado por el esfuerzo pero, por otro lado, una parte de uno dice “no me lo merezco”. Tengo esa dicotomía que me permite disfrutarlo a ratos pero a veces vivirlo hasta con cierta culpa. Siempre lo he sentido como una muestra de cariño y de apoyo de los compañeros.

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SP: ¿Hay algún trabajo del que estés especialmente orgulloso y no haya sido reconocido?

VC: Sí, evidentemente hay alguno al que yo le tenga cariño y haya pasado desapercibido. Karabudjan, el personaje de esta miniserie, le puse mucha carne y pasó más desapercibido. Me siento orgulloso de todos los personajes que he hecho porque sé que lo he hecho lo mejor que he podido, me habré equivocado, habré acertado, pero a todos los he querido por igual. ‘Tres días’, por ejemplo, me hubiese gustado que se hubiese visto más.

SP: Actor con tesón. Con más o menos peso, siempre has estado presente, ¿cómo vives esta profesión de paciencia e incertidumbre?

VC: Es complicado vivir la incertidumbre de si mañana vas a tener trabajo o no. Cuando tienes trabajo, si lo vas a hacer bien o mal y cuando te sale bien, si se va a ver. Son tantos los factores que no están en tu mano de los que dependes para que te vaya bien, que cuando uno admite eso, que no están en su mano, es cuando uno por fin se relaja. Yo me centro en hacer bien mi trabajo y me olvido de lo demás. Aparte de eso, ¿cómo vives la incertidumbre de estar en el paro? Hace cinco años descubrí una afición que me apasiona, la fotografía. En los momentos de parón, que afortunadamente no son muchos, estoy tan centrado en la fotografía, que se me pasan volando.

SP: Actor camaleónico, para mí, el Johnny Deep español, ¿cómo afrontas cada papel?

VC: Me interesa mucho cambiar, siempre me ha gustado. Mi actor primogénito es el niño al que le gustaba disfrazarse en casa, y se inventaba pelucas y calvas. Es un estímulo más añadido si el personaje me exige algún tipo de cambio. Si no me lo exige a priori, siempre lo propongo yo. No siempre una transformación física es lo más adecuado, puede haber una transformación emocional. ¿Cómo lo hago? No lo sé, hay un 90% trabajo y un 10% de inspiración.

Me apetece un personaje travesti que sea bonito, interesante. Me parece una transformación que va más allá.

SP: ¿Qué papel te gustaría hacer que todavía no has hecho?

VC: Travesti, me apetece un personaje travesti que sea bonito, interesante. Me parece una transformación que va más allá y me apetece explorarla.

SP: ¿Cómo vives la guerra de las audiencias en la que las cadenas luchan por ganar en contra de las ficciones que representan?

VC: Es evidente lo que están haciendo. Hay algo con las audiencias que es muy guerra civilista. España es un país así, por desgracia, de matarse entre hermanos. En este caso, hay prácticamente una Guerra Civil diaria, permíteme la frivolidad, sin armas, de audiencia. Cada vez que compiten dos series y una de las dos sale perdiendo, es una mala noticia, perdemos todos. Hay hueco para ponerlas todas, incluso para llegar a un pacto en el que no se pisen en antena y el espectador pueda disfrutarlas.

SP: Interpretación, doblaje, fotografía, ¿qué te aporta cada campo artístico?

VC: Doblaje lo estudié en su día, me gustaba mucho pero tenía claro que no me quería dedicar a ello. La fotografía, como te decía, me ha dado muchísimas cosas, me apasiona. Me ha dado un sentido plástico que antes no tenía, me ha hecho poner el ojo fuera, que para mí era muy importante como actor. Y luego otra disciplina que también toco por encima es la música, el piano. Me ha dado un sentido del ritmo, de tomarme el personaje o el texto como una partitura que hay que interpretar y analizar.

SP: Ahora en septiembre comienza nueva temporada, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

VC: Acabo de terminar el rodaje de la serie ‘Carlos, rey emperador’, también intervengo en ‘Gernika’, que produce mi hermano y dirige Koldo Serra, con María Valverde. Tengo proyectos para otoño de teatro y cine que estamos viendo si podemos compaginar. A priori, ‘Ramón familia’, una película de Roberto Santiago. Y pendiente de estreno, ‘14 de abril, La República’, que esperemos que, después de cuatro años, algún día se emita, y una película sobre Unamuno, ‘La isla del viento’, que espero que se estrene este año.

SP: Nosotros también lo esperamos. Muchas gracias, Víctor.

VC: A vosotros. Un lujo.